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18 de julio 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

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No hay mucho para hacer en mercados como los que asumen el pozo de incertidumbres en que se está hundiendo el mundo. La escalada de focos de agresiones bélicas, malestares entre países, el pasar de la provocación dialéctica a los hechos concretos, se están constituyendo en una peligrosa cadena e involucrando a distintas regiones. Esto ha resultado una piedra demasiado pesada de soportar para una tendencia que ya venía muy dañada de todo el escenario financiero y ante la suba de tasas en Estados Unidos. Que visto desde lo que ahora aqueja, resultaba apenas un malestar, incomparable en riesgo a lo que puede acaecer con esas luchas armadas que se plantean.

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No hay mucho para hacer, pero puede haber para pensar y para rediseñar estrategias que sirvan para encarar la situación. Esto es, la necesidad de «sentir» el mercado, de sondearlo en las entrañas y procurar establecer -con hechos del pasado- para cuándo y en base a qué se podría generar un cambio de tendencia. Que si de algo sirve el pasado, la historia de hechos y consecuencias sobre los mercados, es justamente el servicio que puede prestar para ver de qué modo reaccionaron dadas las mismas condiciones. O, al menos, parecidas encrucijadas. Primero habría que convenir que el mal radica ahora en las escaladas belicistas -y aquellas en ciernes, como Norcorea- y no como hace dos meses atrás, en la política llevada adelante por la Reserva Federal.

Casi podría afirmarse que se estaba próximo a ensayar alguna recuperación frente a los males anteriores, cuando en plena gestación cayeron los mucho más graves aconteceres de orden militar. Lo segundo sería reunir un cuadro de situación objetivo, despojado de todo tipo de deseos o esperanzas sin fundamentos. Y desde allí, tratar de inferir si lo que ahora sucede podrá ser todavía más peligroso y expandido. O si se apagarán los focos y se encalmarán los ánimos en cierto lapso.  


Es una tarea tan difícil como sujeta a variables ingobernables y a las que solamente se pueden estimar tomando los datos a la vista y los comentarios de gente que está inmersa en la problemática y que realiza sus descripciones al respecto. Se impone seguir de cerca las notas en los medios que tienen una visión acabada de relaciones internacionales. Será a partir de aquí donde se comience a tomar alguna ventaja sobre los operadores que no se molestan en llegar a conclusiones y a -por lo menos- tener idea del terreno que se está pisando. Ventaja que no se hará evidente mientras todo prosiga achatado y deprimido, pero que será la carta ganadora para poder ingresar un tramo antes de que se produzca el cambio.Y es la diferencia entre encontrar los precios por el suelo y con material para seleccionar tranquilamente, y cuando se reingresa apresurado y con un mercado que dio la vuelta. Es tener mitad de la carrera ganada. Es mucho.

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