ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

23 de febrero 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

ver más
Hay gente, mucha en la proporción actual, que compra acciones. Hay otro segmento que quiere comprar accionesempresas. Pero también existe otro apartado, de los que buscan seleccionar acciones-empresasdirectorios. Y la variedad más sofisticada les da un toque general a los conceptos, incorporando lo que no es tan sencillo de encontrar: una trayectoria de prestigio, que resulte el aval definitivo para poder enfrentar cualquier clima e inclemencias del mercado. Entre los de la primera sección, abundantes, revistan los más simples e impulsivos. Que toman a una acción como símil de una «ficha», despojada de otro aditamento que no sea una materia para intercambiar. Sin perder tiempo en balances, sin importar demasiado el rubro, apta para ser tomada cuando se percibe algún movimiento alcista. O dejada de inmediato si no sigue la suba en algunos días, saliendo de ella para entrar a otra. Muchas veces, dando crédito a todo rumor que circule o repitiendo lo que otros les han dicho. La Bolsa los cobija a todos; es la única inversión popular que no coloca marcos fijos, pudiendo amalgamar a participantes de toda índole, escuela o sistema. También admite a inversiones de cualquier calibre, desde los mínimos pensables, que serían rechazados en otras alternativas, hasta los grandes capitales, o carteras institucionales. Que algo tan abierto a todo público, tan dinámico en su liquidez, no haya conseguido prender firmemente en nuestro medio, y a través de siglo y medio de historia, es uno de los enigmas de la idiosincrasia argentina. Que siempre carezca del « marketing» necesario para poder competir contra instrumentos que la dejan relegada pasa a ser otro enigma: el de las propias fuerzas del sistema.  


El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Y viene a cuento lo prologado, porque oímos hace unos días que la CNV estaría dispuesta a reunir voluntades como para iniciar una tarea de difusión plana de lo bursátil. O acaso lo vimos entre sueños, pero, de ser así, indudablemente es una iniciativa merecedora de todos los apoyos. Y si no se logra hacer algo ahora, con un país cuya economía se ve lanzada a un crecimiento importante y consecutivo, mal podría pensarse para los duros inviernos que suelen perseguirnos luego. La seducción de un Merval en los 2.200 puntos, por más que se lo quiera malvender como «récord» histórico, con volúmenes que tanto se encogen a los $ 40 millones como se estiran a los $ 100 millones algunas veces: son rosas de un día, de una semana. No es el protagonismo ni la fuerza que potencialmente está para desplegar un mercado como el nuestro. Con todo el respeto -y no exento del elogio que ya le dimos-, el mercado chileno no debería estar por encima del nuestro. Ni, por momentos, vernos igualados por otros de América. Es hora de apuntar a más. Y de apuntar bien.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias