7 de marzo 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

Los conceptos mayúsculos se los acaparó aquel martes, donde surgió la gran explosión. Pero, qué le cabe de calificativo a este lunes que dio inicio a la semana, donde el miedo volvió a trepar por las paredes del recinto.

Nada más que ver, en un momento, hacer piso al Merval en sólo 1.905 puntos --balanceándose al borde de la cornisa-y cuando apenas habían pasado algunas ruedas de cuando flameaba allá arriba, en los 2.200 puntos largos... En el cierre llegó algo de repunte, pero contabilizando otro derrape de 2,7 por ciento en el índice mayor y en un recuento de diferencias donde solamente hubo... ¡tres alzas!

Todo el trayecto consumiendo órdenes gruesas, hasta totalizar 113 millones de pesos de efectivo para acciones -con casi 20% de las sumas totales- y alto sufrimiento en las más líquidas. Un Grupo Galicia moviendo 6 millones de papeles, cayendo 3,5 por ciento. Una Tenaris con 415.000 títulos y caída de casi otro 2%. El Banco Macro en baja de 4,5% y consumiendo más de 1 millón de acciones. Y cabe agregar a Pampa Holding, en 5,7 millones de papeles girados y para una caída de 5,1 por ciento en precios.

Sufriendo bastante más que el Bovespa, que decayó con 2% en el día, mientras que el Dow trataba de vivir en otra atmósfera -¿artificial?y se aguantaba sin bajar. No pareció existir esa supuesta «protección» por las virtudes de nuestras reservas, o del superávit, y haciendo recordar a cuando casi nos tumbó el «efecto tequila» y por aquí se alzaban voces airadas diciendo que «la Argentina no es México...». (Resultó que, a los pocos años, fuimos mucho peor que los mexicanos.) Y que por más que se quería pregonar diferenciación, el desastre nos involucró de lleno, como al resto de los mercados. Y después vinieron «las tecnológicas», toda la enorme exuberancia que reventó sin remedio y no dejó a ninguno fuera de los perjuicios.

Hay quienes, en cada caso pasado, pretenden archivarlo y puestos frente a otra zona de debacles, salir a vender una suerte de inmunidad e independencia de tendencias, que es un cuento de hadas: tan bello de imaginarlo, pero tan irreal y volátil. En cuanto se lo pretende acariciar, rompe en el aire, como un suspiro...  


La cuestión, vista desde el atalaya actual, pinta para ser un ejercicio complicado en los mercados mayores. Y con ecos bien marcados en los menores. Ya hubo caída inicial, efímeros rebotes, seguidos de recaída. Y se pierde algo mucho más valioso para los mercados que el capital en giro: la confianza de los operadores. En cada nuevo decaer se va dejando un jirón de credibilidad. Que es lo que después va erosionando a una zona de remiendos y suturas, porque la desconfianza aflora de inmediato y se vuelve a pensar en un derrape. A partir de ahora, todo está en la mesa de las dudas. Desde lo que hagan los chinos, hasta los dilemas norteamericanos. Y ya marzo se anota como un mes, donde las controversias crezcan.

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