No deben estar muy contentas tampoco las sociedades cotizantes, a la vista de lo que sucede con sus papeles emitidos y las fluctuaciones de la Bolsa. Pero, si hay un lugar donde siempre la función debe continuar, es en el ámbito bursátil. Motivo para ponderar lo que hará la empresa Juan Minetti en el día de mañana, a la tarde y hora 17, que en el propio ambiente de la Bolsa realizará una presentación: con participación de operadores e inversores.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La cita es por simple enunciado: presencia de sus principales directivos, los que darán referencias a distintos aspectos del último balance dado a conocer. Y con la posibilidad de que se efectúen preguntas, acerca de la marcha de Juan Minetti y aquello que cabe aguardar de lo que viene por delante.
Nos parece importante darle difusión a esta nueva presentación de una empresa cotizante en el recinto bursátil, más todavía en estos momentos donde no se atraviesan zonas suculentas de la tendencia. Que tal tipo de reuniones, vitales para establecer puentes con aquellos que están interesados en sus acciones, o que pueden ser potenciales accionistas, suelen armarse en tiempos de bonanza y -después- se van dejando de lado.
Un punto a favor, para Juan Minetti, para esta reunión del próximo miércoles a las 17 y donde -por supuesto- hay invitación general y libre, en los salones de la institución. Y haremos votos para que se reitere.
Mientras tanto... la función continuaba en los paneles de cotizaciones. Y a todo se termina por acostumbrar el hombre bursátil, que pasados los primeros momentos de los impactos asume que se está en zona inestable y que hay que reacomodar las estrategias para poder atravesar por ellas, con el menor daño posible. Desde allí, desde lo anímico y psicológico, suelen provenir los primeros diques de contención ante una etapa donde el mercado se ve desbordado continuamente. Cuando, progresivamente, se van encalmando las distintas napas inversoras y se restablecen ciertos límites y el marco de actuación.
Cuando ya se empiece a considerar que debajo de una línea de corte no hay que entregar cantidades, permitiendo que la demanda pueda zurcir lo que se fue rompiendo de la delgada tela de la confianza. No existen fórmulas precisas, ni tiempos designados de antemano, porque no hay manera de saber en qué punto se habrá de producir un cambio de actitudes.
Primero, toda noticia dudosa se pasa como «mala», después se va analizando de modo más detenido, hasta que las primeras novedades dudosas se reciclan como «buenas». Es la historia de siempre, la del ser humano que está detrás de la tecnología y que hace prevalecer lo que siente o intuye, aun por encima de lo que los números indiquen. Lo único cierto es que los mercados no se terminan nunca. Sólo cabe saber esperarlos en sus fases buenas.
Dejá tu comentario