«Estamos mal, pero vamos bien. O estamos bien, pero vamos mal...». Tipo de mensajes que envía la Fed, en voz de su titular, donde todo vuelve a quedar en una nebulosa. De la cual ya están desconfiando hasta los operadores que se quieren poner en optimistas. ¿Qué sucede con la economía norteamericana? Quizás haya que averiguarlo mucho más por canales paralelos -como Alan Greenspanante una pérdida de claridad, cada vez más manifiesta, por parte de la entidad rectora. Lo único que falta es que tengan algún Moreno en el banco de suplentes, como para que les realice la alquimia de los índices. Vivimos en un mundo donde parece que los que se desvían y tienen la suerte de que les salga bien, pasan a resultar referentes de otros, casi convertidos en «maestros» para cualquier picardía -y algo más-que se ande necesitando (si desde Ecuador llamaron gente que estuvo en el «canje», para que les enseñen, bien podría Moreno aleccionar a la Fed).
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El caso es que la semana vino resultando previsible, en lo que hacía al clima de fondo que estaría imperando, mientras corrían las ruedas con el temor a cada índice que apareciera por Wall Street. Y el tono se fue acentuando, para llegar a la mitad -con la rueda del miércoles- y donde los indicadores de la mayoría se movían hacia abajo más nítidamente. Salvo para Buenos Aires y el Merval, que en esa rueda se pudo alimentar de su clásica acción piloto; y esto dio para tanto, como que el Merval se fue a la vereda de enfrente, con subas de 0,7% mientras los demás caían de manera ruidosa.
Tenaris y más de 4% de aumento, la plaza que tanto gobierna el ponderado, aportando nada menos que ese porcentual al listado mayor. La otra cara de la moneda, la más cierta, estaba en el «M.AR»: indicador que no contiene a Tenaris, que decayó con la misma cifra que el Dow Jones. Por supuesto, la difusión por los medios que solamente lanzan los resultados globales de los mercados hablaron de una Bolsa en suba, para Buenos Aires. Los que están dentro del negocio sabían que era una alegría aparente, solamente provocada por el estruendoso avance de una sola.
No quisiéramos estar como integrantes de algún cuerpo de analistas de grandes casas bursátiles, cuando sus jefes les soliciten una opinión concreta, un diagnóstico y un pronóstico para los dichos de Bernanke. Y de qué modo nutrirá esto la marcha de los recintos. Más chocolate espeso porque desde la otra punta del mundo, China se puso en nueva corriente alcista, como borrando aquello que se había generado de caída inicial. Burbujas que se desinflan, otras que vuelven a querer inflase, la flota frente a Irán, Tony Blair tan nervioso ahora como Bush... un flor de paquete para desatar y extraer de allí conclusiones que se piden. (Mejor, trabajar de otra cosa.)
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