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20 de septiembre 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

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Y bien, ahora la suerte está echada... Después de la rebaja de medio punto que concedió la Reserva Federal, nada queda por pedirles a los del contorno del mercado. Además, quedó como un extraño dibujo lo sucedido y para llegar a una realidad que -ni por asomo-estaba en los planes de los funcionarios tener que brindar. Y en esa rara mezcla de acontecerse, será difícil desentrañar cómo estaba realmente el mercado bursátil por sí mismo, previo al momento en que comenzó a estallar sin remedio el problema inmobiliario y bancario en Estados Unidos. Si se había llegado a la etapa de « madurez» plena, donde se intenta seguir hacia arriba forzando la máquina y cuando cada vez crea menos satisfacción, el punto trabajoso que se suma. La línea de corte entre la columna de rentabilidad de mercado y la de aversión al riesgo se estaba acercando naturalmente por el propio peso de un índice que derribaba nuevas marcas, de un modo más sacrificado. Y fue allí, cuando se clamaba por una rebaja de tasas en medio del desierto, que rompió la escena financiera el desastre inmobiliario. Los muchachos de la otra orilla, los bursátiles, supieron de inmediato que había que sumar más presión a la caldera para torcerles el brazo a Bernanke y Cía. hasta llegar a la meta ansiada. Y que iba a arribar por un camino indirecto, impensado en meses atrás.

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Un aliciente para seguir trabajando con dinero más barato: pero a un alto costo, como es el tener en los alrededores del centro bursátil una bomba que no se ha podido desactivar debidamente. Que ya cruzó al otro continente y que puso a los ingleses en vilo y a Europa en alerta roja. Como problema adicional, el petróleo y su escalada que ya asusta hasta a la misma OPEP, visto que los mismos interesados de la organización advierten: «Un barril a más de u$s 80 se hará insoportable...».  

La idea del costo-beneficio, aquella que siempre debe estar presente para estimar los causales y sus consecuencias, tiene hoy a Wall Street -y a sus satélites-comenzando a gozar de tasa federal con 50 puntos básicos menos. Pero, a serio peligro acechando a la base y sustento de los valores: la economía general y su derivación. ¿Cómo queda, entonces, la situación para evaluar el antes y el después de la baja de tasas? Seguramente que la mayoría suscribiría seguir como se estaba entonces, sin rebaja, pero con un escenario donde no hubiera explotado la otra situación de angustia que se vive. Sumando, restando, buscando un saldo definitivo, se podría considerar que en el día después, sin otros alicientes a la vista y sin poder pedirlos, no había mucho motivo de festejo para cuando se dio el anuncio del martes 18.

Igual, los mercados armaron la fiesta, había necesidad de disfrutar de momentos buenos, y ahora se verá si esto puede mantenerse en la visión optimista.

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