29 de noviembre 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

La llegada de los cambios estacionales, invierno en el Norte, verano aquí, también trajo consigo nuevamente el descalce horario de los mercados. Que en todo el año suelen venir con el minuto a minuto, de lo que se vive en el centro rector -Wall Street-y se irriga por la región. En otros años se había decidido acompañar esos retoques y también cerrar en Buenos Aires una hora más tarde, a las 18, en vez de las 17. Pero ciertas dificultades de poner realizar las liquidaciones en tiempos razonables cada rueda, derribó esa posibilidad. En consecuencia, queda una importante franja -que coincide con la zona de remate en las ruedasdonde una vez concluido lo nuestro, allá prosiguen operando por sesenta minutos más. Y sabe qué... en aguas tan agitadas como las de ahora, una hora puede ser una simple prosecución de ritmo y signo, tal como venían en el NYSE: «o explotar en cambio furibundo, hacia cualquiera de los lados».

De ese modo se incorpora un obstáculo adicional para nuestros operadores, que quizás se van muy tranquilos a sus casas al tocar las 17 y después comprueban que en el Dow Jones nada de lo que era quedó igual. Como pasó el martes, con una suba importante afuera y de casi 1,7% mientras que el Merval acusaba 1%... de baja. Y el Bovespa tibiamente aportaba un tercer índice, con escasa relación. Como si no tuvieran nada que ver los unos con los otros. Cierto que otras veces puede que no tengan nada que ver, por «cuestiones personales» de cada recinto, pero es más factible que el «descalce» de los tiempos de cierre de operaciones: más de una vez cause asombro, por los resultados tan opuestos.

Y lo que sucede en la rueda siguiente también pasa a ser un revoltijo, porque los que quedaron fuera de foco en la fecha previa posiblemente arranquen en procura de «blanquear» la diferencia anterior, cuando el mercado de referencia sigue su camino que puede ser similar, o totalmente invertido. Un enchastre de corrientes que vayan queriendo alcanzar al NYSE por lo previo, con una que se quiera pegar a lo que genere en el mismo día: si es que se varió de dirección, de una rueda a otra. Muchas veces suspiramos aliviados, en no tener que estar metidos en el pellejo de los que deben operar en estos tiempos, tan asiduamente bombardeados en sus montos por las pantallas que no cesan de ametrallar con informaciones. Con tantas variables a considerar, con estrategias planteadas por un tipo de mercado y que, de pronto, se da vuelta. Y ahora, de paso, tratar de adivinar qué podría seguir ocurriendo en el Dow: en la hora posterior, la «zona muerta» del mercado de Buenos Aires. Los compadecemos y, por momentos, hasta debemos admirar que deban luchar en este escenario.

Sinceramente, los saluda un amigo.

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