9 de enero 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

En el arranque del nuevo ejercicio, el Merval denota unas ansias inocultables por volver a ser vagón de cola entre los índices, como lo fue en 2007. Por de pronto, el lunes había posado sus mínimos en la delgada capa que separa a las centenas y a un soplo de perforar los 2.100 puntos. Si esto se produce, lo que siga ya quedará en manos de la naturaleza de los vientos que corran y que continúan soplando del cuadrante adverso, desde afuera hacia adentro. Y también, desde adentro hacia adentro. Se acentúan los rasgos más negativos que dejó la anterior gestión, los recambios de nombres en los cargos no han resultado para tranquilizar a nadie. Y sí para preocupar mucho más, en cuanto a las prácticas nocivas más criticables.

El lunes, con más de $ 95 millones de efectivo, nuestro indicador acusó una baja de más del doble que el Bovespa y varias veces lo retrocedido en el Dow.

Diferencias con 68 acciones cayendo, por solamente 31 en avance, completaron el panorama y donde las «chicas» tampoco pudieron salir de la atmósfera vendedora predominante.

Declaraciones de los bancos centrales que componen el «G-10», y que nuclea a los países más industrializados, aportaron otro mensaje poco estimulante. La síntesis de éste asegura: «Se mantienen las tensiones en los mercados de dinero...». Y se habló de realizar acciones mancomunadas, inyectando más liquidez, ante la posibilidad de que se produzcan más situaciones de asfixia en el terreno de los créditos. Esto confirma el grado de peligro al que se ha accedido, partiendo de un incendio principal.

Y adentro, solamente malas señales. Ultimo anuncio inflacionario que confirma que el índice de 2007 resultó hasta por debajo de 2006, mientras los empleados del INDEC se quejan de que apareció un despido en masa. Ya se sabe qué habrá que aguardar de mediciones en 2008, mientras los gremios afilan sus uñas esperando discutir salarios basándose en los reales índices que todos saben, pero a los que se quiere dejar con el disfraz oficial que le coloquen. Aflora así un escenario muy árido para las empresas y sus márgenes, a lo que se debe agregar el principio de recesión que asoma en la principal economía. ¿De dónde aparecen incentivos, para poder entusiasmarse con el mercado de riesgo? He ahí la cuestión. Y cada vez se hace más nítido que realizar una campaña de acumulación de posiciones tiene que ser -salvo milagros inesperadospara un plazo prolongado, tal como están dadas las condiciones actuales.

El ritmo operativo se ha podido sostener en buena forma en las primeras ruedas de 2008, en torno siempre de los tres dígitos, y es obvio que donde la oferta continúa entregando cantidad hay quienes se las están llevando de manera permanente.

Manos que tienen la paciencia de esperar y olvidando el corto plazo. Por ese flanco todo sigue fluyendo en el mercado.

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