Se han formalizado dos bandos partidarios entre los operadores de mercado que viven expuestos a lluvia de opiniones y mensajes, además de a los datos objetivos. La semana que culmina ha sido muy elocuente al respecto, cuando los dos representantes de tales tendencias salieron a la palestra con novedades de opinión. Alan Greenspan vs. Ben Bernanke cruzaron guantes en el mustio ring de los mercados y con un día de diferencia. Según la afición de cada inversor, o lector, se habrá de tomar partido por uno u otro. Las personalidades son muy distintas y mientras uno va derecho a la cuestión y no duda en utilizar palabras que ponen los pelos de punta -como «recesión»-, el otro amalgama palabras cuidadosamente dispuestas que terminen por dar más una frase poética que un texto que derive de organismo rector de las finanzas.
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El primero de ellos, Greenspan, dijo lo suyo el martes y lo menos repasado en columna anterior. El otro, Bernanke, también aceptó aparecer a través de un medio de amplia difusión (Greenspan dio reportaje a «The Wall Street Journal»); y de la nota que sería publicada en la revista del famoso «The New York Times» se extrajeron algunas precisiones que dieron vuelta al mundo durante el miércoles. Obsérvese esta descripción del escenario que se vive: «Hay un conjunto de problemas tenaces en los mercados de crédito...».
En verdad, el párrafo completohace a una bella composición y merece reproducirse así: «Ha sido una situación económica desafiante (...) y también hay un conjunto de problemas difíciles, más bien tenaces, en los mercados de crédito». Después, por las dudas, agregó: «Sin embargo, yo tengo la ventaja de poseer un comité excelente», respecto del equipo que determina la política monetaria.
¿Usted con quién se queda, a qué tribuna acude? Nosotros no dudamos en quedarnos con Alan Greenspan, no de ahora sino cuando comenzó a tirar las primeras señales y advertencias de que de la cosa iba para mal. Como sucedió antes, cuando hablaba de las « exuberancias» antes del desastre y derrumbe de unos años atrás, los operadores desestimaron aquellas primeras luces amarillas, hasta que pasaron a rojas. Pero por sobre todo, apreciamos en el «viejo zorro» (como nos gusta llamarlo) el hecho de no andar fabricando bellos conceptos, ni rodear los temas evadiendo los diagnósticos. Para ser justos, hay que apuntar que Bernanke está en la posición más difícil por ser el titular de la Reserva Federal, mientras que Greenspan ya puede manejarse sin ningún tipo de ataduras, fuera de la función pública. Pero esto no es total atenuante para alguien de quien se aguardan descripciones valiosas -sobre la base de todos los datos que manejay se dedica a recitar vaguedades para su «economía desafiante» de «problemas tenaces». Un Borges.
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