13 de marzo 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

Anunciaron que va a llover plata en los Estados Unidos... y ¡qué lío se armó en el mercado! Separando lo racional de lo eufórico y lo espontáneo, la pregunta debe ser: ¿es un tema que se puede solucionar inyectando dinero? (por más que el paquetito comprenda 200.000 millones de dólares).

Y la segunda resulta: ¿tratan de apagar el espectro de la recesión corriendo el riesgo de fomentar el de la inflación? Esto último lo habíamos repasado antes, estaba ya decidido y claro en las declaraciones de los gobernantes. Querían cualquier riesgo, pero no caer en lo recesivo. Y ahora lo demostraron empapelando la economía y aprovechando que son los dueños de la maquinita de los dólares.

Esta vez hubo una reacción furibunda, con la rueda del pasado martes, porque ya toda estadística que se hacía sobre el Dow Jones daba peor que la de Racing (sin ofender). Y los «muchachos», los viejos llorones de Wall Street, se pudieron dar el gusto de tirar el recinto por la ventana. A tal punto, como si se hubiera producido uno de los grandes acontecimientos del nuevo siglo. Por el momento, hay dinero en ciernes. Búsqueda de taponar agujeros bancarios, aventar el gran desastre que se anunciaba y donde caían en los rumores hasta los más grandes nombres de aquellos lares. Y se las habrán visto peor que nunca, porque salieron de modo fulminante con el anuncio de la lluvia de billetes y que -en un raro mecanismo-aparecerán «respaldados» (bien encomillado) por los títulos hipotecarios, que fueron el detonante del desastre inicial. Nos hace acordar a cuando aquí se empezó a ensuciar la « convertibilidad» y en vez de respaldarla con dólares empezaron a colocarle bonos al Central.

¿Lo del Merval? Nada en especial, solamente adherirse a todo el show que se vivió desde el martes y cruzando los dedos nuestros operadores para que aquello siga bien. Después, quedó para la discusión por qué en nuestro índice se recató nada más que la mitad de lo que consiguió el Bovespa en tal rueda. Y bastante debajo de muchos otros. Y eso que hubo un nuevo eje mayúsculo en la plaza de Tenaris y su 6% de aumento; que, de lo contrario, el índice ponderado estaba para dejar bastante menos en Buenos Aires.

De todos modos, la posición de cautela fue aconsejable -hasta ver más claro-y tiempo es lo que sobra, si es que se trata de un cambio que posea perfil de poder mantenerse en el primer mercado. De lo contrario, mejor no irse de boca con el «compro compro» clásico, enardeciendo los precios por demás. Y cuando lo mejor es ver y esperar.

Dejá tu comentario

Te puede interesar