Siguiendo con cierto detenimiento aquello que los medios van buscando como para las infaltables «notas de color», puede un inversor hacerse una composición de lugar. Y, además, sin tener que estar tomando posición en cuanto a los discursos oficialistas, ni los de oposición. En ambos casos, se sabe, hay siempre que separar la paja del trigo y tratar de tamizar los dichos, despojándolos del interés político que conllevan. En cambio, esas notas, que solamente están allí como un adorno a escritos centrales, pueden dar testimonio sobre qué tipo de etapa se atraviesa. Y lo que vemos, lo habrá visto el lector si repasa los diarios, es que pululan los entrevistados a los que ahora se interroga acerca de: ¿qué hacer frente a la inflación? De qué modo puede un individuo intentar la defensa, invirtiendo en nuestro medio y en estos tiempos. Y cada entrevistado, de alguna casa de inversión o de algún departamento bancario de nuestra capital, lanzará su serie de consejos. Y mencionará en qué posibles activos se hallará la supuesta defensa. La sensación que nos dejaron las respuestas, hasta ahora, es que -en verdad-nada de lo que se haga en nuestra canasta doméstica podrá sacarle ventajas al ritmo inflacionario que se trae. A menos, claro, que la persona tenga suerte de sobra y emboque con un «algo» que lo resguarde. Pero la moraleja es que lo inflacionario está instalado, institucionalizado por quienes no quieren saber nada de atacarlo en firme y vocean el «consumo», a ultranza. Que Dios nos ayude...
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A propósito, y en tema que roza lo anterior: ¿a cuánto asciende ya el «lucro cesante» para los afiliados a las AFJP, a las que obligaron a salir de Brasil? Obvio, el miedo no es zonzo, no lo dirán las entidades oficialmente, pero sería interesante poder tener las cifras. Y así como el ex presidente Kirchner se encargaba, hace unos años, de vociferar contra los Fondos Pensión y acusarlos de malas inversiones y de ser culpables de ahorros que no crecían, dejemos registrado que la medida, acerca de traer de vuelta el dinero invertido en el mejor lugar del momento -Brasil-le corresponde, enteramente, al gobierno de Néstor Kirchner. Por las dudas, porque como se gusta de tergiversar pasajes históricos, no sea cuestión que en unos años más se diga que, nuevamente, se invirtió mal el aporte de la gente. La gran defensa para los afiliados, que ahora debería provenir enteramente del mercado vecino, quedará atrapada en algunos tipos de activos locales, a cual menos rentable o más riesgoso.
Y no falta mucho para que algún nuevo «bono» lanzado, sin comprador posible a la vista, les sea insertado a esas cajas de efectivo de las AFJP. Con lo que harán un doble circuito nefasto: o aprovechar lo brasileño y quedar adornados con «chapucería».
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