26 de junio 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

Reapareció con todo la señal preocupante de la baja tensión en los negocios accionarios. Que en algún momento se estuvo maquillando en buena medida, por la exclusiva participación de Tenaris en los totales (y haciendo otra vez de «molinete», de Nueva York vía Buenos Aires, para sacar dólares). Aquietados los impulsos más fuertes y la corriente más activa sobre el dólar, al bajar las aguas naturalmente se advirtió que el caudal de nuestro mercado, dejaba ver las chimeneas de viejos navíos hundidos. Y ya no interesa tanto saber de alzas un día, y bajas en el siguiente, porque se asistió en el arranque de la semana a un mercado de líneas muy delgadas, al que cualquier brisa lo puede hacer tambalear.

Si esto resulta el llevar a la práctica todo lo que se vino diciendo -para mal- de nuestra situación, si -en efecto- carteras foráneas están desarmando posiciones en un mercado al que ven descender del lugar de los «emergentes» estamos embromados...

Por ahora, en función de lo mediático, no se ha tomado muy en serio el peligro del que dan cuenta en el exterior y que promete estar dejando de lado a un centro como el nuestro, al que solamente se observa como apto para los caballeros del riesgo extremo.

Una suerte de «zafari» bursátilque nos podría incluir dentro de las altas zonas peligrosas, que un inversor internacional pudiera llegar a visitar, si decide incursionar donde las fieras acechan. Y ellas están por detrás del escenario, continuando con su absurda muestra de agresividad entre argentinos y que, ahora, han buscado al Congreso como campo de batalla. Todo un símbolo, situarse en uno de los lugares sagrados de la democracia -bien entendida- que pasa a ser como la arena del viejo circo romano. No se advierte que aparezca la mesura, el respeto mínimo, al menos el recato de no levantar el puño como si se tratara de destruir al enemigo. Si fueron las fuerzas en conflicto, en búsqueda de la pacificación y el raciocinio: parece que no lo han encontrado...  

Algunos tomarán como simple nota de color que se nos cuelgue el rótulo de: «mercado fronterizo» y que se nos iguale con recintos, y países, que harán llorar a las páginas de nuestra historia. Total, ya tal se ha acostumbrado uno a no inquietarse, por la pérdida de prestigio y dignidad, que todo da lo mismo. Pero, del dicho al hecho y de la descalificación a la actitud, el paso es muy breve. Soportar tendencia negativa es una cuestión, quedarnos con cauces semisecos es una posibilidad dramática.

Queda poco tiempo para poder levantar ese «puente sobre aguas turbulentas» (bello tema, bella letra) y evitar que los costos a pagar resulten mayores.

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