18 de agosto 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

El Merval está casi con 20% de caída en el año: no promueve el asombro. Pero sí lo promueve, al menos a nosotros, el notar que el Bovespa brasileño se sitúa demasiado cercano en la baja: con lo del viernes está ya superando 15% de deterioro. ¿Por qué lo decimos?... porque todo lo que se ha visto de la Argentina en estos delirantes meses del ejercicio local poco tiene que ver con un racimo de buenas noticias que recibió el mercado de Brasil. Y donde emerge nítido el título de «grado de inversión» que le concedió (casi como un Oscar, en función de los mercados) mientras que aquí acabamos de enterarnos de una rebaja de calificación que casi nos descalifica completamente. ¿Cómo es que estamos tan cerca uno del otro? Cuando era presumible que a Brasil acudieran capitales de riesgo, inclusive los que decidían fugarse de la imprevisible Argentina. Sin embargo, esto no se ha visto y solamente anima otra conclusión: que en el mundo la cuestión está tan complicada como para que se produzca el mecanismo muchas veces visto de vender «fichas» en mercados de segundo orden para cubrir dificultades en el Primer Mundo.

De otro modo, solamente cabe agregar que a Brasil le fue muy bien en su mercado en 2007, mientras que aquí ya nos había ido mal en ese ejercicio. Ergo, se podía salir del país vecino todavía con alguna utilidad, haciendo cierto «descreme» sin tener que ir a pérdida, como aquí. Esto también delata cómo está todo en el mundo, cuando se unen las puntas de un país distinguido y condecorado con el vecino al que se degrada... Diría un Discépolo: todo es igual, nada es mejor...  

Dando vuelta la página, nos encontramos con lo que es titulado como: «Disidencias en la Unión Industrial». Esto, respecto del tema inflacionario y las quejas de la entidad. Que salió al ruedo muy tarde, cuando otras veces apoyó incondicionalmente todo lo que se decía desde la cúpula del gobierno. Resulta que ahora recién «descubren» que los índices de Moreno no son los veraces, sumándose a los que le pegan al blanco fijo de un personaje que -antes- metía miedo a todos.

Solicita más bien una devaluación, pero no van en procura de lo que -realmente- les pudiera dar una bocanada de aire a los saldos empresarios: pretender llevar adelante la puesta en vigencia de necesario «ajuste por inflación» en los balances, para dejar de pagar impuestos por utilidad virtual.

No entendemos por qué la UIA no avanza firme en tal dirección, sabiendo los perjuicios que está causando a sus adherentes el tener que pagar impuestos sobre números «históricos», cuando ya está por todos reconocida la falacia de la inflación dibujada que se viene aplicando. Un caso que ya es sugestivo...

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