Cuando hablamos de la Unión Industrial haciendo siempre hincapié en el tipo de cambio para ir en queja al gobierno, le criticamos que no vaya por lo más sustancial y justo del desfase que sufren las sociedades. Y es la falta del ajuste por inflación sobre los balances y que, nos atrevemos a afirmar, resultaría también la única carta brava para imaginar una reversión de la tendencia bursátil. En consecuencia, el retorno a este tema no está promovido por lo empresario y la asociación de compañías industriales, sino por la deteriorada salud de nuestro sistema bursátil.
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Casi en ningún balance de los que arriban se puede observar que existan apartados extensos y reclamos al respecto, como sí lo hace de modo permanente la empresa Ledesma. Quizás, como no tiene que devolver favores a nadie y menos todavía ganas de mostrar sumisión con el poder, no escatima párrafos para imponer de la situación que atraviesa -como todas las compañías- desde hace años a esta parte. Y que la ha llevado a presentar recursos formales ante la AFIP y por ejercicios fiscales que vienen desde 2002 en adelante.
Dice Ledesma, directamente, que «el no reconocimiento de la inflación torna al gravamen confiscatorio, ya que -entre otras razones- se impone sobre resultados nominales que no representan la real capacidad de contribución de la sociedad». Como ejemplo de algunos de los recursos presentados -para que el lector posea una idea más acabada que su significado-Ledesma consideró que el impuesto determinado sería $ 86 millones inferior al calculado sobre bases «históricas». En una palabra, el fisco se está embolsando sumas de tal magnitud y dando todavía una versión mucho peor que la que brinda el INDEC de Moreno: considera que la inflación no existe, que estamos como en los 90 y que lo que las empresas ganan no se deteriora en absoluto por un escenario inflacionario. Yendo por otras vías, es sabido que las causas terminan por ser coincidentes en dar razón al organismo recaudador (aunque resulta tan evidente y justo lo que se reclama).
El campo, su accionar conjunto detrás de una causa que consideraron justa, ha dado un fuerte ejemplo en 2008. Pero, parece que en otras organizaciones se piensa que conviene más seguir « alineados» con el gobierno y no irritarlo en demasía. De tal modo, seguiremos destacando la actitud de una Ledesma, o alguna otra a la que encontremos, que está llevando una lucha casi en solitario pero que va en función también de los que mantienen silencio cómplice con tales confiscaciones. Y la Bolsa, sedienta de hallar alguna palanca de donde poder asirse, pierde también esta posibilidad de hallar demanda poderosa.
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