26 de agosto 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

La Bolsa de Comercio hará en esta semana, el jueves 28, su postergada y tradicional reunión con motivo del nuevo aniversario (que se cumpliera el 10 de julio pasado).

Otras veces ha sucedido que lo que era originalmente una cena aniversario (solía terminar hacia las tres de la madrugada) y en la modernidad se transformó en una especie de cóctel aniversario se corriera del día verdadero por un motivo principal: la agenda presidencial.

O bien porque el presidente estaba de viaje, o porque no tenía fechas disponibles de acuerdo con los compromisos asumidos, las autoridades de la Bolsa -con buen criterio-decidían que desde Casa de Gobierno se dispusiera una fecha cercana. Y así, se corría la ceremonia para los socios de la entidad, que recibirían a casi todo el gabinete presidencial. Pues bien, en esta ocasión al llegar el 10 de julio y no existir novedad sobre la fiesta bursátil, corrió la voz que desde Presidencia ni siquiera se había respondido a la invitación efectuada. Y en tal caso, mucho menos hablar de una postergación oficialmente solicitada. La realidad hería el ambiente bursátil, por vez primera en muchísimo tiempo (acaso, desde Perón) el aniversario de la Bolsa quedaba desairado, ignorado, por las máximas autoridades del país.

Y también, a raíz de esto, se formalizaron dos corrientes al respecto. Los que dejaban el acto sin efecto y los que decían que frente a lo que era un desplante, la entidad debía festejar lo suyo, como siempre. Que, después de todo, 154 años de historia resultan un número imponente frente a cualquier poder de turno (tantos ha visto pasar la Bolsa...).  

De esta forma, se organizó hacia finales de este mes la tradicional reunión de la entidad y donde existirá un discurso alusivo, solamente el de Adelmo Gabbi, titular de la Bolsa de Comercio. Seguramente se poblará de asociados, directivos de cámaras, empresarios de todo nivel, llevando adelante los merecidos festejos. Y será la gran pregunta de todos: los motivos presidenciales para haber dedicado semejante desaire. En especial, cuando a través de todos los años de Néstor Kirchner en el poder, siempre -y con entusiasmo-estuvo asegurada la presencia del gobierno en pleno, en la fecha indicada. No recordamos que hayan existido tensiones, ni discursos agresivos, fueron reuniones muy distendidas y más bien jalonando con aplausos las palabras del Presidente.

Tampoco la entidad y sus autoridades se han visto envueltas en ninguna actitud, de las que suelen promover esas rabietas en la cúpula. Lo cierto es que la Bolsa es ignorada, como casi nunca, y justamente cuando más deberían prestarle atención. ¿O la culparán de la tendencia, o caída de bonos? Vaya a saber.

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