Toda crítica que aparece por allí, en algún medio del mundo, o de parte de algún analista extranjero, merece siempre la reacción de nuestra señora presidente. Hay que recordarle la sabia expresión de Confucio: «No le tires con un cañón a un mosquito...». Ese salto de calidad que se le pide a un político que deviene en mandatario, de convertirse en estadista, hace rato que no puede verse en nuestro historial.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ahora, porque le molestó que critiquen esta suerte de reestatización de Aerolíneas y que -razonablemente tambiénbien puede merecer objeciones locales. Porque, al fin de cuentas, retornar a viejos predicamentos de la «línea de bandera» es una cubierta que nadie se la puede creer, con sinceridad. En el siglo que corre, la idea de la gente, creemos, es que se pueda viajar bien en un avión, en un micro, en un colectivo, en un tren (que ninguno de ellos funciona realmente bien) de la mejor manera. Y sin que importe en absoluto si lleva una u otra bandera. Si es estatal o es privado, si hay un grupo local o uno foráneo. La gente común, el simple ciudadano, ha superado toda la idiotez de los símbolos políticos, demagógicos, mediáticos, en aras de vivir lo mejor que se pueda. Y es la realidad que se puede palpar a diario. Y es seguro que si las líneas de ferrocarriles ahora volvieran bajo la eficiencia de los ingleses, de antes de Perón, estarían agradecidos todos los sufridos viajeros que, a diario, están penando por el mal servicio.
Un presidente de la Argentina que sale a contestar cuanta observación se le hace, sea de un diario, de un simple periodista o hasta de algún analista interesado, y le termina tirando con el cañón que da la investidura presidencial... a cuanto mosquito le moleste.
Una exposición permanentede nuestro cargo máximo, sin utilizar los voceros, los clásicos «fusibles» que todo presidente sabe utilizar, cuando la cuestión no merece máxima atención. O cuando no está lidiando con sus pares, otros presidentes foráneos.
Envueltos en la maraña de la «bandera», vamos a conquistar colinas como trofeo, con ese espíritu de la Segunda Guerra Mundial que tanto se ha visto en las películas de la época. Comentarios de hoy que no tienen que ver directamente con lo bursátil, pero que nos pintan de cuerpo entero el escenario en que hay que tratar de recuperar la tendencia.
Días atrás se venía en una rueda común y casi de repuntes, cuando apareció la difusión del índice de «inflación Moreno» -personaje que parece más firme que nunca-y no pasaron cinco minutos que el indicador del riesgo-país saliera volando a nuevas alturas. Y se preocupan por lo accesorio, sin ver lo principal. (Pobres de nosotros...)
Dejá tu comentario