12 de abril 2011 - 00:00

Cupones Bursátiles

El «cupón» anterior comenzaba diciendo: «Lejanas las épocas...» (referido a lo que está sucediendo en el mundo, con los distintos tipos de políticas que se aplican en las economías. Y la derivación, lo que se convierte en un «concurso» de tasas, etc., etc.).

En la columna de hoy debemos repetir el mismo comienzo, pero ahora al mencionar cuando -hace un cierto tiempo ya- defendíamos a lo bursátil, sobre otro tipo de colocaciones, apuntando a un rasgo adicional. El de ser una: «inversión ilustrada», porque una vez la persona se sumerge en el mundo apasionante de las acciones, sin siquiera darse cuenta -y eso es lo bueno, porque nadie se lo exige- se va empapando de temas de todo orden, que abarcan el abanico completo de: lo político, lo económico, lo financiero y hasta lo social. De acuerdo a los rubros de los papeles que posee, se interna en saber más de los sectores específicos. En fin... resulta un aprendizaje permanente, aunque en su esencia más sintética: lo realiza porque quiere defender mejor el capital expuesto en Bolsa y que, sabe, no posee redes algunas, no hay renta fija, no hay paridades que le otorguen un «seguro». Se puede ganar, se puede perder, todos los días su acción está expuesta a todo color de noticias. Y el propio mercado también se mueve en conjunto, cuando existen buenas o malas.

En definitiva, aprenderá -después de un par de golpes- que aquí no sólo se trata de colocar un dinero, pactar una renta y dedicarse a esperar sentado. Hay que llegar a advertir ciertos movimientos, antes de que se produzcan y que generen cambios de tendencias hacia arriba, o hacia abajo.

Y también en esto, la mínima esencia es: verlo antes que otros. Y -lo que fuera título de un librillo, que habíamos editado allá por los años 80- «Bolsa, es el arte de cambiar a tiempo...».

Dónde habrá quedado, en qué recodo de las estadísticas se habrá perdido el «inversor ilustrado»?. Cada vez más, no sólo aquí, sino en los principales centros del mundo se advierte el desplazamiento de tal tipo de inversor, por el simple apostador.

Y los movimientos, siendo gobernados con una industria mediática que encapsula lo bursátil, afín a los intereses de los grandes jugadores, haciendo de un hecho pueril un instrumento «importante». Se puede -igualmente- adoptar la anterior condición: pero, la tentación es grande a jugar, acertar, o no.

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