El Banco Central prepara su propio plan reactivante. Con una batería de medidas, planea otorgar facilidades para que los bancos refinancien a las empresas incluidas en los planes reactivantes.
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El lanzamiento de la iniciativa será gradual. Y la primera norma es de aparición inminente. Se decidirá en la reunión de directorio de hoy o, a más tardar, durante la semana que viene. Anoche los técnicos de la entidad monetaria trabajaban en la instrumentación de la primera iniciativa que, en los hechos, viene a marcar el rumbo que tomará el Banco Central en las próximas semanas. En síntesis: no habrá desborde monetario, pero sí la remoción de algunas trabas que dificultan la refinanciación de créditos. La atracción para los bancos será la flexibilización de normas que los obligan a realizar abultadas previsiones (y a poner en juego más capital propio), junto con cada refinanciación, y que en los hechos, actúa como un freno para el crédito. Las facilidades no serán para todas las empresas endeudadas: sólo para aquellas que están incluidas en los planes de reactivantes y que se encuentren inscritas como tales en el registro que definirá la AFIP.
Técnicamente, la explicación es la siguiente: se considera que la remoción de impuestos mejoró los flujos de fondos de las empresas con planes reactivantes. Por tal razón, la remoción de restricciones crediticias no modificaría el perfil de riesgo de las entidades, aun cuando deban hacer previsiones más bajas cada vez que les refinancian las deudas. Otro dato importante que debe tenerse en cuenta: no habrá refinanciaciones compulsivas. Significa que, una vez lanzada la batería de medidas, cada entidad decidirá sobre su perfil de riesgo. Esto significa que no se estudia lanzar una tabla de salvación para las empresas problemáticas, sino, por el contrario, facilidades para que las empresas viables puedan acceder a más créditos.
Sin previsionar
Para comenzar, se facilitará que los bancos puedan prestar más dinero a las empresas problemáticas sin hacer previsiones extraordinarias (es decir, sin tener que inmovilizar dinero para cubrirse de la posibilidad de que no se pague el préstamo). Hasta ahora, cuando se hacía una refinanciación de un crédito garantizado, los bancos podían prestar ciertos cupos de fondos frescos generando una previsión de sólo 1% del incremento en el crédito. Si superaban esos cupos, las previsiones eran crecientes desde 3% (en el caso de los créditos de la categoría 2) y hasta 100% (Categoría 5) del crédito adicional. Lo que hará el Central es elevar los cupos de créditos, para que los bancos puedan prestar previsionando sólo 1% del incremento del crédito. Los nuevos cupos serán los siguientes, dependiendo de la categoría en la que se encuentre el deudor: • Categoría 5: sube de 5% a 10% del crédito. • Categoría 4: se mantiene en 10%. • Categoría 3: sube de 15% a 20% • Categoría 2: sube de 20% a 30%. Esta iniciativa sólo facilita el otorgamiento de dinero fresco. Y tendrá utilidad en la práctica sólo en la medida en que los bancos perciban claramente que el plan reactivante (es decir, las reducciones de impuestos) cambió el flujo de fondos de las empresas. De lo contrario, difícilmente las entidades prestarán más aún cuando les flexibilicen el régimen de previsiones. Por eso, hay en estudio otras iniciativas que serán tratadas en los próximos días. Hay tres que son muy importantes: • Régimen de reclasificación de deudores: para recalificar a un deudor, las entidades deben seguir un complejo rito que impone el Banco Central. Por ejemplo, un deudor de la categoría 5 debe pagar, al menos, 35% de su crédito para ser recalificado a la categoría 2. Obviamente que, a mayor categoría, mayores son las tasas cobrabas y las previsiones que deben hacer los bancos (lo que, en la práctica, significa una menor disposición a prestar nuevos fondos al deudor). Eso se va a modificar. Los técnicos del Central analizan la posibilidad de que se permita la recategorización de los deudores problemáticos a un nivel «normal» (es decir, la categoría 1) cuando efectivamente paguen 15% de sus créditos refinanciados. • Más bancos intervinientes: hoy, para recalificar hacia abajo, basta con que lo pidan sólo 2 bancos que representen 20% del crédito total del deudor. Se estudia aumentar la cantidad de bancos y el monto involucrado. • Clasificación de garantías: cada garantía, en la actualidad, tiene «ponderadores de calidad». El Banco Central está revisando las ponderaciones para hacerlas menos exigentes en algunos casos, como por ejemplo, los fideicomisos.
Son todas normas que se irán instrumentando en los próximos días, tendientes a aumentar el volumen del crédito al que pueden acceder las empresas, sin generar más emisión. «Son medidas especiales para una situación especial», dicen en la cúpula del Banco Central, cuando se les cuestiona si estas medidas debilitarán el blindaje que tiene el sistema financiero.
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