Davos: crecimiento y cambio climático, ejes del foro

Economía

Un crecimiento sostenido y más equilibrado será la característica de la economía en distintas áreas del planeta durante 2007, aunque no faltarán riesgos vinculados sobre todo a la economía norteamericana.

Así lo expresaron hoy distintos economistas durante la apertura del Foro Económico Mundial de Davos, que reúne en esta ciudad suiza a cientos de ejecutivos, dirigentes políticos y académicos universitarios, quienes sumaron a la agenda de este año un tema sensible: el cambio climático.

No obstante, según las previsiones en Davos, persistirán los temores vinculados a la evolución del precio del petróleo y los desequilibrios demográficos que definirán en el futuro el nuevo esquema económico mundial.

La canciller alemana, y titular de turno de la UE, Angela Merkel, dijo en la inauguración del Foro que Europa se equivocaría en erigir muros proteccionistas en el marco de la globalización, que debe ir "pari pasu" con la liberalización.

Asimismo, como titular del Grupo de los Ocho, Merkel insistió en la necesidad del diálogo con los países emergentes.

La canciller alemana agregó que la provisión de energía y el cambio climático están entre los grandes desafíos que deberá enfrentar la comunidad mundial.

Empero, agregó que las decisiones deberán ser tomadas en conjunto y no de manera aislada.

Merkel calificó además como "sensato" el proyecto del presidente de Estados Unidos, George Bush, de reducir el consumo de gasolina en diez años.

Según el economista norteamericano Jacob Frenkel, vicepresidente de la aseguradora AIG, 2007 será un año de "fuerte crecimiento" y su colega Laura Tyson, de la Escuela de Economía de Londres, le hace eco hablando de un año "de oro".

Pero si el análisis se centra en la economía norteamericana, otro economista, Nouriel Roubini, dice que hay tres amenazas sobre Estados Unidos: la recesión inmobiliaria, el alza de tasas de interés -que se está trasladando a los precios- y el precio del petróleo, que a 55 dólares el barril aún está alto y podría volver a los 60 dólares.

El dilema es si la economía de Estados Unidos tendrá un aterrizaje suave o brusco.

En este último caso, los efectos se verán en China y Europa, agrega Roubini.

Tyson reconoce que habrá una desaceleración en Estados Unidos, pero agrega que el crecimiento será no obstante de entre 2 y 2,25% en EEUU, Japón y Europa.

Además menciona que lo importante para Europa son las señales de "crecimiento sostenible que se manifiestan en Alemania".

En tanto, las altas tasas de crecimiento quedan para los economistas de China e India.

"En 2006 crecimos 10% gracias a los precios bajos y mejor eficiencia, este año será todavía mejor, con un crecimiento más equilibrado", dice el vicepresidente del Banco de China, Min Zhu.

Por su parte, el vicepresidente de la Comisión de Planificación india, Montek Ahluwalia, dice que India también "espera crecer en los próximos cuatro años", de la mano de la inversión materializada en ese país.

No obstante, la relativa certeza en el corto plazo se hace incertidumbre sobre el futuro, debido a los desequilibrios mundiales vinculados a los movimientos demográficos.

Frenkel expresa: "China e India representan el 40% de la población mundial y el 6% de la producción.

Estados Unidos, Japón y Europa son el 15% de la población y el 80% de la producción.

Esta diferencia se reequilibrará y entonces el tablero económico mundial no será más el actual".

Respecto al cambio climático, una encuesta entre los presentes dice que para el 73% la energía nuclear "no es la única alternativa a los combustibles tradicionales", mientras que dos tercios de los presentes aprueba la tasa de carbono prevista en el Protocolo de Kyoto.

En cuanto a las reglas a adoptar para limitar los efectos de la contaminación ambiental, el 71% sostiene que una mayor regulación, y obligatoria, debe partir de los gobiernos.

Asimismo, Davos recibió con satisfacción y prudencia el "vuelco" ambientalista del presidente norteamericano George W. Bush.

"Las palabras de Bush son un buen paso adelante, dice el presidente de Duke Energy Corporation, James Rogers, pero no suficiente".

Esta multinacional, junto a otras dos de Estados Unidos, General Electric y Alcoa, ha decidido reducir las emisiones de gas al menos 30% en los próximos 15 años.

"Es como si el protocolo de Kyoto fuera aprobado" por Estados Unidos, dice el presidente de la Fundación de la ONU, Timothy Wirth, que fue uno de los negociadores en la ciudad japonesa.

"Este acuerdo apunta a reducir la contaminación sin enfriar la economía" añade.

Por su parte, el profesor Jose Goldemberg, del Instituto para la Energía de la Universidad de San Pablo, Brasil, se declaró a favor de una tasa al carbono supranacional, que no genere desequilibrios entre los países.

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