Fernando de la Rúa ha decidido formular los anuncios del nuevo paquete económico con un método inusual: trascienden de a uno, según él los va explicando a sus sucesivos interlocutores. Corre el riesgo de la imprecisión y del malentendido pero De la Rúa insiste en ese método ya que pretende que «las nuevas medidas se produzcan bajo el signo de la participación», como dijo anoche. Ayer les tocó, entre otros grupos, a las dos CGT: a los gremialistas el Presidente les dijo, entre otras cosas, que el gobierno tiene previsto autorizar la suspensión de los aportes jubilatorios que se realizan a las AFJP por un plazo determinado, de tal manera que ese aumento de salario indirecto se traslade al consumo y tenga un efecto reactivante. No fue una novedad: horas antes, el nuevo ministro de Trabajo, José Gabriel Dumón, les había explicado esa resolución durante su visita a la CGT, diciéndoles que la reducción sería de 50% del aporte durante un año.
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De la Rúa recibió a Rodolfo Daer, Hugo Moyano y las conducciones de las dos centrales obreras en compañía de Dumón, Juan Pablo Baylac, Nicolás Gallo y, sólo durante un tramo de la entrevista, Chrystian Colombo. El Presidente comenzó el encuentro con una exposición en la que volvió a quejarse por la situación en la que había encontrado el país. También pidió apoyo para las medidas que debía adoptar «para salir de la crisis e iniciar la reactivación». Aclaró, como siempre, que no serían resoluciones «para mal de ninguno sino para bien de todos».
Entre las novedades que prometió estuvieron algunas de las que ya había expuesto ante la conducción del radicalismo, ayer, y ante un grupo de gobernadores, hoy. Por ejemplo, la extensión de una asignación de 30 pesos por hijo a las familias de bajos recursos. También la concentración de los planes de asistencia social en una sola área, la de la agencia que se creará para administrarlos. Nadie le preguntó, para no irritar, quién manejaría esos fondos, ya que los gremialistas están advertidos de la pelea entre Patricia Bullrich y Daniel Sartor.
Sin embargo, el fragmento de la presentación en el que De la Rúa se mostró más expresivo fue el que correspondió a la reestructuración «voluntaria» de la deuda. Los entusiasmó con una baja en la tasa de interés y, en consecuencia, con la reactivación. No quiso hablar de default selectivo ni de otros tecnicismos del sector financiero. Le contestó Daer: «Si esa renegociación no está condicionada a nuevos ajustes estamos de acuerdo». El Presidente precisó que «el nuevo bono se garantizará con la recaudación del impuesto al cheque». Fue la primera vez que se anunció oficialmente. Moyano le contestaría por los micrófonos del Salón de los Bustos: «Salgo decepcionado porque van a garantizar el pago de los nuevos bonos con la recaudación de impuestos». Es raro que Dumón, un hombre con años de política, no haya previsto un acuerdo sobre las declaraciones que se harían a la salida de la entrevista.
• Impreciso
Cuando le preguntaron en qué momento se harían públicos los anuncios, De la Rúa fue impreciso: «Estamos hablando con los gobernadores...», dijo. En cambio, cuando Moyano le pidió que lo «eche a Cavallo porque él no va a arreglar lo que él mismo arruinó», el Presidente no contestó. Igual que cuando el camionero le pidió que no deje que el ministro sea quien lleve adelante la renegociación (para el sindicalista, por razones que no expuso, se trataría de una especie de premio).
Después hubo una especie de tanda de «avisos parroquiales». Moyano agradeció la designación de Dumón, es decir, el reemplazo de Patricia Bullrich como si le cumplieran con un contrato (algo invalorable en un momento de renegociación de deudas). El camionero hablaba con la altivez de quien se cargó al segundo ministro de Trabajo de De la Rúa (el primero fue Alberto Flamarique). Daer pidió que no se quiten facultades al Ministerio de Salud, temeroso de que se derive el control de las obras sociales a la nueva cartera que preside Bullrich. Una gestión discreta en favor de su amigo Ramón Mestre, quien iría a esa área.
Finalmente, el regalo: José Piumato, de la CGT de Moyano, le anunció a De la Rúa la realización de una movilización para el 20 de noviembre para promover el cambio del modelo. Fue la segunda gaffe de Dumón como maestro de ceremonias del encuentro. El Presidente pareció, por un momento, salir de su habitual estado flemático: «¿Qué modelo quieren cambiar? ¿Qué significa eso? ¿Ustedes quieren que devalúe? Escucho que dicen que hay que hacer como Brasil pero Brasil tiene otra cultura, no venden reales para comprar dólares y tampoco llevaron la inflación a las nubes. Yo no voy a ser el Presidente que devalúe».
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