De Narváez le compra su 50% en Palermo a Sociedad Rural

Economía

El viernes quedó abierta la puerta (¿o habrá que decir «la tranquera»?) para que Francisco de Narváez se quede con la totalidad de la explotación del predio de la Sociedad Rural Argentina (SRA). Ese día, una asamblea de socios de la entidad ruralista aprobó por abrumadora mayoría concederle un poder a su presidente, Luciano Miguens, para que negocie con los representantes del ex dueño de Tía. El preacuerdo prevé que la empresa de De Narváez pagará un canon mensual de u$s 60.000 durante los 22 años que restan del contrato de explotación. Además, se hará cargo de la deuda contraída con el Banco de la Provincia de Buenos Aires para la construcción de los nuevos pabellones, y que a la fecha ronda los $ 100 millones. Sobre esa deuda hay un convenio de refinanciación -que fue aprobado en la misma asamblea de la SRA-que prevé tres años de gracia y una amortización total en diez años, con una tasa de 6,5% y 7,5% anual progresiva.

El negocio parece redondo para los ruralistas, dado que salen de una actividad que no les es propia -la organización de ferias, eventos, conciertos, etc.- y se aseguran un ingreso anual de u$s 720.000 que podrán destinar a sus fines específicos. De todos modos, el acuerdo con De Narváez prevé que estarán juntos en la feria ganadera anual. Es que ésta es una «carga pública» impuesta a la SRA al momento de entregarles el predio de Palermo, el que seguirá siendo propiedad de la entidad ruralista: el convenio sólo prevé la transferencia de 50% de las acciones que tiene la SRA en «La Rural SA» (antes «Ogden Rural»), constituida justamente para explotarlo; hace un par de años, De Narváez le compró la otra mitad a la estadounidense Ogden, que se retiró del negocio de las ferias en todo el mundo.

• Inversiones

«Creo que es un buen acuerdo para ambas partes: la SRA se asegura un ingreso para sus fines específicos, y nosotros podremos avanzar en nuestro plan de inversiones tendiente a duplicar los ingresos del predio», dice Fabián Papini, uno de los hombres más cercanos a De Narváez, y que maneja «La Rural». Ese plan de inversiones prevé los siguientes hitos:

• la construcción de un estadio cubierto para unas
15.000 personas en el «pozo» que dejó la frustrada construcción de un centro comercial (cines, patio de comidas, locales, etc.). «Eso no se hará; no está en nuestros planes ni nunca lo estuvo», dice Papini. Ese nuevo edificio estaría pronto para ser usado a fines de 2005.

• El lanzamiento de un espectáculo musical semipermanente en la
pista central llamado Opera Pampa, en el que se contará la historia del caballo en la Argentina; en el aledaño pabellón Equinos se instalará un restorán para 500 personas, con menú «gauchesco» y la más que obvia intención de atraer a los numerosos contingentes de turistas que llegan al país.

• La reforma del pabellón
Ocre para convertirlo en un miniestadio para 5.000 personas, para organizar conciertos, espectáculos musicales, deportivos, etcétera.

• En el pabellón
Frers, en el mismo sentido, están pensando hacer un espectáculo de tango.
Todas estas iniciativas contarían ya con la aprobación del Gobierno porteño; de hecho, uno de los puntos tratados por la asamblea de la Rural era justamente la consideración del acuerdo con el municipio para la habilitación del predio.

«En total, exceptuando el miniestadio, estaríamos invirtiendo unos $ 10 millones»,
dice Papini. «Para el miniestadio harán falta unos u$s 15 millones, y ya tuvimos varias ofertas de empresas del espectáculo para asociarse con nosotros. ¿Qué haremos? Estamos considerándolas...» El objetivo, adelanta el empresario, es «duplicar nuestra facturación en tres años: en 2004 ingresarán $ 16 millones, contra los $ 12 millones de 2003, y para 2007 proyectamos alcanzar los $ 32 millones».

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