Siguen trascendiendo detalles importantes de la negociación con el Fondo Monetario. El gobierno ya no tendría margen para lograr que el directorio del organismo apruebe una refinanciación por 1.000 millones de dólares de vencimientos (hay otros u$s 1.400 millones que son improrrogables). Ayer se conoció que el gobierno pagaría u$s 300 millones el próximo lunes 20 y, de esta manera, sólo podría prorrogar u$s 700 millones. Fue muy contundente ayer Rodrigo de Rato en medio de una gira por Africa: «La Argentina debe tomar medidas presupuestarias importantes que marcarán la agenda de la negociación». Apuntó el Nº 1 del Fondo Monetario a las cifras que contendrá el Presupuesto 2005 que se enviará al Congreso en 7 días. Si el superávit primario del gobierno no es mayor a 3% del PBI, difícilmente avance en el directorio del FMI una propuesta para refinanciar pagos a la Argentina. Se complica más Lavagna: en Estados Unidos se demorará otra semana la aprobación de la SEC (ente regulador del mercado financiero) a la oferta que se hará a acreedores.
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Tras su paso por Latinoamérica, el funcionario emprendió una nueva gira por Africa. Por lo tanto, no tiene oportunidad de concentrarse en el pedido de prórroga realizado por la Argentina, más allá de las declaraciones públicas como la de ayer (ver nota aparte).
De todas maneras, trascendió que ya se da por descontado que el país deberá pagar el vencimiento de u$s 300 millones el lunes 20 y que serán refinanciados los u$s 700 millones restantes. Cabe recordar que la Argentina tiene vencimientos por u$s 2.400 millones por total, de los cuales son improrrogables u$s 1.400 millones. Los otros u$s 1.000 millones son los que están negociando para refinanciarse, que por diferencias con el FMI se prorrogarían ahora u$s 700 millones.
A la luz de estos movimientos, se comprueba la postura más dura del organismo contra la Argentina cuando lo normal hubiera sido que automáticamente se refinancien los u$s 1.000 millones en cuestión sin que pase esa decisión por el directorio del organismo. El Grupo de los Siete está más inflexible con la Argentina ante la falta de negociación seria con acreedores y la postura de Lavagna de mantener sin cambios la oferta, aunque no se descarta que haya una marcha atrás del gobierno en este sentido ante el rechazo rotundo que podría sobrevenir en las actuales condiciones.