La crisis energética comienza a crear cierta zozobra interna en el gobierno nacional. Julio De Vido, el hombre más cercano a Néstor Kirchner, desautorizó ayer abiertamente a Roberto Lavagna. Este había propuesto desde Lima, donde concurrió a la Asamblea del BID, reducir el consumo interno de GNC. El ministro de Infraestructura rechazó la posibilidad ante empresarios del sector y dijo que no habrá alteraciones en el suministro de ese combustible. Según De Vido, Lavagna habló porque estaba lejos y no conocía la posición del gobierno. Y dijo que se privilegia mantener el «despegue económico» ante cualquier medida.
La polémica se inició cuando Lavagna propuso en Lima, donde participó de la asamblea anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), establecer restricciones a la venta de GNC y aumentos de precios; como forma de enfrentar la crisis energética sin afectar a las empresas industriales en el invierno.
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