23 de octubre 2003 - 00:00

Default: Argentina ofrece ahora un bono a 42 años

Trascendieron ayer detalles de las conversaciones que está manteniendo el equipo económico en Europa con acreedores. Se analiza ofrecer a tenedores de papeles en default bonos de hasta 42 años de plazo. Obviamente, no tendrán quita de capital, ya que el gobierno obtiene suficiente beneficio (y el inversor, castigo) postergando por tanto tiempo los pagos. Si ante la quita de 75% se cosecharon rechazos, el mismo camino tendría esta propuesta. Hoy la reunión del equipo económico se concentrará en Roma. Sigue intentando Roberto Lavagna lograr el apoyo de gobiernos europeos al plan oficial para salir del default. Será muy difícil. Mañana viajará a Morelia (México) a participar de una cumbre del Grupo de los 20, creado precisamente para evitar crisis y contagios en los mercados internacionales.

Default: Argentina ofrece ahora un bono a 42 años
El plazo de los nuevos bonos que emitirá la Argentina llegará hasta los 42 años, según la presentación que el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, efectuó ante los bancos alemanes y que hoy repetirá ante acreedores italianos, en el encuentro programado en Roma.

Si los deudores decidieran suscribir este título, la Argentina estaría colocando deuda que recién sería cancelada aproximadamente en el año 2045. La tasa de interés de este título, que sería emitido a la Par (es decir, sin descuento sobre el valor nominal), no superaría 2% anual.

En realidad, el equipo económico está trabajando sobre distintos tipos de títulos. Los inversores que acepten descuentos sustanciales sobre el valor nominal recibirán bonos con plazos relativamente más cortos, que tendrían entre 20 y 25 años de duración.

Nielsen cumplirá hoy con la segunda etapa de su gira, probablemente la más dura, con la reunión con bonistas italianos. El monto de títulos en poder de pequeños ahorristas de este país asciende a los 12.500 millones de euros.


El funcionario argentino reiterará la necesidad de «avanzar con una quita de 75% como la única alternativa posible» para que el país pueda volver a cumplir con el pago de la deuda pública. Ya recibió un airado rechazo de los alemanes y se espera que hoy ocurra lo propio en el caso de los italianos.

Desde el Ministerio de Economía salieron ayer a criticar algunas expresiones que llegan por parte de los acreedores de Italia. «El representante de los ahorristas italianos, Nicola Stock, está asesorado por un economista argentino estrechamente ligado a la convertibilidad», señaló una alta fuente del Palacio de Hacienda. Además, reveló que el asesor recomienda no aceptar la propuesta argentina argumentando que el país conseguirá un superávit mayor el año próximo.

De todas formas, hay algunos signos de acercamiento en la negociación. De hecho, directivos del DZ Bank, uno de los dos bancos alemanes que estuvieron ayer en el encuentro con Nielsen, aseguraron que «plantear una quita de 50% suena como más razonable». Así, admitieron por primera vez en público que estarían de acuerdo con una reducción del valor nominal de la deuda, además de una postergación de plazos y una reducción de las tasas de interés.

• Avance

Nielsen recogió este dato y aseguró: «Creo que nos ha ido bien; del rechazo inicial estamos avanzando hacia una aceptación del plan», sostuvo.

Mientras tanto, el secretario de Coordinación Económica,
Leonardo Madcur, se reunió en Tokio con los representantes del grupo consultivo japonés, integrado por los bancos Mitsubishi y Shinzei.

El objetivo de estos encuentros es «dar la mayor información posible para que puedan tomar la decisión correcta», señaló Madcur. También recalcó que «representa una oportunidad única para recibir las impresiones y los comentarios de los tenedores japoneses de bonos».

En manos japonesas hay bonos por un equivalente a 1.400 millones de dólares, según indicaron fuentes argentinas. «Hemos dado el mensaje de que la Argentina y los argentinos han sufrido los mayores efectos de la crisis. Creemos que las pérdidas deben ser distribuidas de una manera equitativa»
, afirmó, tras asegurar que resulta «imposible» que el gobierno cambie el nivel de 75 por ciento que ha previsto para la reducción.

Tras resaltar la complejidad del problema debido a la dispersión de los tenedores de bonos en América, Europa y Asia, el funcionario consideró «muy importante» la creación de un sindicato de bancos colocadores, porque «es el canal más eficaz para la negociación».

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