R esultaba una fecha cargada de temores, siendo las vísperas del tema que ha gobernadolas primeras planas de todo el fin de semana y del propio lunes. Por lo tanto, estaban presentes los temores por derrapes de importancia y según se había despedido la semana anterior del mercado. Con extremos bien abiertos y un cierre promediado, el logro puede decirse que pasó por un diferencial de rueda común: en una sesión que no tenía nada de habitual.
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Una defensa esforzada, para no romper límites hacia abajo, contó con el concurso de vendedores que se mantuvieron en calma y sin inyectar posiciones imposibles de asimilar. A pesar de ello, el mínimo llegó a ser de 1.129 puntos, alejados de los 1.157 puntos del viernes. Pero también estuvo presente un máximo ganancioso y con 1.163 puntos la clausura resultó en los 1.149 puntos: esto arrojó un saldo de 0,66 por ciento negativo, sumamente sobrio y a la espera.
El total negociado siguió denotando la delgadez de capitales de riesgo nunca retornados al circuito, reuniendo algo más de $ 50 millones para acciones, con $ 3,5 millones en certificados. Un día acotado, puesto dentro de un «marquito», donde lo más sobresaliente no pasó de 2% en las líderes. Seguramente, la tensa meseta que se procuró es preámbulo de sesgo fuerte hacia uno de los flancos: según resulte el devenir de la noticia.
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