Gobierno usará los DEG del FMI para engrosar las reservas

Economía

Altas fuentes del Palacio de Hacienda le confirmaron a Ámbito la decisión política de utilizar los dólares producto de la ampliación de DEG del FMI para hacer frente a pagos internacionales

Tras el anuncio de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, de que el organismo distribuiría el equivalente a u$s650.000 millones en Derechos Especiales de Giro (DEG, la moneda del FMI) entre sus países miembro para paliar el impacto económico de la pandemia, comenzaron las especulaciones sobre el destino que le daría el Ejecutivo a los u$s4.354 millones que le corresponden a la Argentina. Una de las versiones indicaba la posibilidad de que esos recursos se utilicen en parte para financiar una ampliación del gasto social ante las nuevas restricciones anunciadas por el presidente Alberto Fernández. Sin embargo, Ámbito supo de una importante fuente de Casa Rosada, que el Gobierno prevé usarlos para engrosar las reservas del Banco Central.

El objetivo oficial es que los DEG sirvan para consolidar la incipiente estabilización cambiaria y por eso, por el momento, descartan utilizarlos para gastos corrientes. Otra alta fuente, en este caso del equipo económico, ratificó ante este medio que esos fondos llegarían no antes de fines de agosto. Mientras tanto, el BCRA aprovechar la temporada alta de la liquidación de agrodólares producto de la cosecha gruesa (abril y mayo) para que la compra de divisas en el mercado de cambios se materialice en una recuperación mayor de las reservas brutas.

La llegada de DEG es independiente de la negociación que lleva adelante el Gobierno con el FMI para un nuevo programa que permita refinanciar los u$s45.000 millones que se llegaron a desembolsar del acuerdo Stand By firmado en 2018 por Mauricio Macri. Se trata fondos que el Fondo distribuirá entre sus socios en función de la cuota que cada uno tiene en el organismo (en el caso de Argentina es el 0,67%). No constituyen nueva deuda y solo tienen un interés del 0,05% en caso de que sean utilizados.

Lo que no se descarta es que, en caso de que el acuerdo con la entidad con sede en Washington se postergue hasta después de las elecciones, una parte se use en septiembre para pagar el primer vencimiento de capital del Stand By por unos u$s1.900 millones. Antes de eso, el principal compromiso en moneda extranjera de Argentina es la última cuota del acuerdo con el Club de París por unos u$s2.400 millones, que cae el 31 de mayo con un plazo de gracia de 60 días. Si bien no está descartada de plano la posibilidad de darle este destino a los DEG, no es el objetivo con el trabaja el Gobierno: la intención es reestructurar ese pago, algo que será parte de la negociación que encarará el ministro Martín Guzmán la próxima semana durante su visita a Alemania, Francia, Italia y España.

En esa gira europea, el funcionario buscará también apoyo de esos países (que ocupan sillas claves del directorio del FMI) para los reclamos que llevó el Gobierno esta semana a la Asamblea de Primavera del Fondo Monetario y el Banco Mundial. Por un lado, una suspensión de los sobrecargos que aplica el Fondo a los países con créditos de un volumen excepcional respecto de su cuota, que en el caso argentino lo llevaría a pagar en 1,5 y 2 puntos porcentuales más de intereses pese a que la propia entidad forzó su propio reglamento para aprobar el préstamo a Macri.

Por otro lado, un planteo que el Guzmán llevó en alianza con México a la reunión de Ministros de Finanzas y Presidentes de Bancos Centrales del G20, y que se plasmó en una declaración conjunta publicada el miércoles: que se genere un mecanismo para que parte de los DEG asignados a los países desarrollados puedan redestinarse a países de ingresos medios en dificultades, como Argentina. De concretarse, esto le permitiría al país acceder a un mayor volumen de DEG de los que corresponden a su cuota. “Todavía es temprano para saber si se logrará recibir más fondos”, admitió una fuente oficial a este medio.

La base argumental es que la “metodología de asignación de DEG es ineficiente” porque son los países ricos los que más recursos reciben. Por caso, los países del G7 recibirán el 43,5% del total y el resto de las economías avanzadas, otro 14,3%. Para todo el resto de los países, solo queda el 42,2%.

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