Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) denunció ayer que exportadores de granos y molineros, con aval del gobierno, se están beneficiando con la aplicación de una fuerte quita en los precios que pagan a los productores locales de trigo.
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«Existe una autorización implícita del gobierno que permite a la industria molinera, a los exportadores y al mismo Estado apropiarse de 40% de los ingresos de la producción (de trigo)», aseguró ayer la entidad a través de un comunicado. Los ruralistas citan un trabajo propio en el cual afirman que «la retención real es decir, el descuento que se le hace al productor sobre el precio internacionalha estado en promedio cercana a 40%, con picos de 48%, cuando la retención oficial fue de 20% y luego de 28%».
Destaca la entidad presidida por Mario Llambías que el precio recibido por el productor y el precio que puede pagar el exportador en el mercado interno (FAS Teórico) se mantienen distanciados. «A partir de enero de 2007 la brecha se ha incrementado sustancialmente, reflejando la transferencia (subsidio) de un sector a otro. Este precio sirve de techo para lo que paga la molinería, el otro sector beneficiado», señalan. En el mercado local, la tonelada de trigo se pagó ayer $ 470; mientras que en Chicago u$s 206,2.
«Después de tres campañas de brutales transferencias en el mercado de trigo; el gobierno no logró el objetivo que decía buscar: contener el precio del pan, aunque sí provocó una enorme transferencia de ingresos desde los productores a la exportación y la molinería», afirmó el secretario de la entidad, Javier Jayo Ordoqui.
Estas afirmaciones fueron rebatidas desde la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM). «Hace varios meses que la molinería paga por encima del precio FAS teórico, y entre 10% y 15% más que la exportación», indicó a este diario Alberto España, titular de la FAIM. «El productor debería pedir que la molinería compre más, porque sostiene el precio en el país. Al no tener capacidad financiera, los molinos compran los 12 meses del año y venden 70% a panaderías», agregó España.
El mercado de trigo se encuentra sometido a diversas intervenciones, con frenos intermitentes a la exportación, desde mayo de 2006, bajo impulso de la Secretaría de Comercio Interior que comanda Guillermo Moreno. Desde enero de 2007 comenzaron a aplicarse las compensaciones, destinadas en primer lugar a los molinos y posteriormente a los productores que vendan a los molinos. A su vez, la exportación de harinas paga 10 puntos porcentuales menos de retenciones que el grano que funciona como materia prima.
La política oficial en torno al trigo fue criticada esta semana en Brasil, durante el Congreso Internacional de Trigo organizado por la Asociación Brasileña de Industriales de Trigo. «Brasil criticó a la Argentina por su falta de confiabilidad», coincidieron asistentes del encuentro.
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