Clave para el dólar: la gente acumula efectivo y depósitos

Economía

Sin mayores opciones de gasto y ahorro, parece ser el destino de la fuerte emisión monetaria.

Desde que comenzó a implementarse la cuarentena a mediados de marzo la variación de la base monetaria registra un aumento inferior a los $100.000 millones. Sin embargo, la expansión monetaria vía el sector público asciende a $1,07 billones (Miguel Pesce ya giró al Tesoro $130.000 millones en Adelantos Transitorios y $940.000 millones vía Transferencias de Utilidades). Fueron $130.000 millones en marzo, $310.000 millones en abril, $430.000 millones en mayo y en lo que va de junio ya suman $200.000 millones. Dado que la estrategia de aislamiento obligatorio, sobre todo, en la zona del AMBA continúa, se descuenta que la asistencia oficial al sector privado persistirá un tiempo más, de modo que el sector público seguirá siendo un factor de expansión monetaria. La contracara de la fuerte emisión para el Tesoro, como venímos advirtiendo, es el fuerte crecimiento de la deuda remunerada del BCRA, en Pases y en Leliq, cuyo stock conjunto ya supera $2,377 billones (es un 113% de la base).

Ahora bien, toda esa masa de pesos emitidos para asistir al Tesoro no tuvo como destino final solo ir a parar a los bolsillos de la gente. La tenencia de billetes y monedas del público, ganó participación dentro de la base monetaria, por puro efecto cuarentena, al pasar de un 53% al 61,5% de la base, ya que de los $96.000 millones que creció la base unos $88.000 millones son mayor efectivo en poder de la gente. Pero otro tanto fue a parar a los bancos. Así desde que se implantó el aislamiento obligatorio los depósitos transaccionales en pesos del sector privado han crecido casi un $0,9 billón. El stock de los depósitos en cuenta corriente en pesos creció en $292.000 millones, el de los depósitos en caja de ahorro en pesos en $323.000 millones y otros $275.000 millones en plazos fijos en pesos. En total hay $1,01 billones en cuentas corrientes, $1,12 billones en cajas de ahorro y $1,76 billones en plazos fijos. O sea, las familias y las empresas tienen un nivel de liquidez de $3,1 billones más los plazos fijos. Si se suma toda esta masa de dinero el sector privado tiene casi el equivalente a dos bases monetarias completas. En una economía en crecimiento esto no sería problema, pero en la Argentina con la historia a flor de piel, cualquier cosa que afecte la demanda de dinero puede generar serios inconvenientes tanto al mercado financiero como cambiario como así también a la inflación. Por eso, mejor por ahora no despertar a este oso invernando porque con control de cambios y sin reservas, la furia en el mercado informal podríaser desvastadora.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario