Desde «locura» hasta «disparate». Todas las opiniones que se oyeron en los bancos y en las AFJP fueron contundentes para descalificar la posibilidad de que se utilicen los aportes de los afiliados con el objetivo de financiar una expansión del consumo.
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Los principales directivos del sector señalaron que los fondos de pensión directamente «tendrán que cerrar» si dejaran de cobrar -aunque sea transitoriamente-las comisiones mensuales. Horacio López Santiso, titular de la Cámara de Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones, señaló que « si se eliminan los aportes de los afiliados, habría que despedir a todos los empleados, porque las empresas no desarrollarían actividad alguna».
Sobre el sueldo de un asalariado, 11% se destina como aporte a las AFJP. El gobierno recibió en las últimas semanas distintos proyectos para que por un período de tiempo ese aporte quede en el bolsillo del trabajador. El objetivo es reactivar el consumo y, de esa forma, permitir la recuperación de la economía.
Este aumento de salario de bolsillo inyectaría a la economía $ 330 millones por mes, o $ 230 millones si se descuenta el monto que las AFJP cobran en concepto de comisiones. Horacio Canestri, al frente de la Asociación de Administradoras Privadas, observó que «nadie puede asegurar que ese dinero se vuelque al consumo. Una gran parte puede terminar en ahorro, con lo cual no se conseguiría el efecto esperado».
La alternativa que más seduce al ministro de Economía, Domingo Cavallo, pasa por reducir los aportes a la mitad, con lo cual permitiría que el sueldo de bolsillo se engrose en 5,5%. Pero en este caso se estarían volcando al mercado unos $ 165 millones al mes. En el año, y considerando 13 sueldos, el total que quedaría liberado para el consumo asciende a los $ 2.145 millones.
Noberto Peruzzotti, director ejecutivo de la Asociación de Bancos Argentinos, tampoco ve nada positivo en esta iniciativa: «La acumulación de capitales que tienen las AFJP es una gran tentación para cualquier sector. Pero estaríamos enviando una pésima señal a los inversores si comenzamos a toquetear el sistema».
Los reparos en el sector para la iniciativa de eliminar en forma transitoria los aportes al sistema previsional son coincidentes y pasan por las siguientes cuestiones:
* Aumento del riesgo-país: modificar por una situación de urgencia un esquema de ahorro de largo plazo genera más incertidumbre de los inversores.
* Desfinanciamiento del sector público: en parte se vincula con la cuestión anterior. Si las AFJP reciben menos dinero, tampoco podrán comprar títulos públicos al ritmo que lo hacen actualmente. Al Estado se le cierra temporalmente la principal fuente de financiamiento, ya que los fondos de pensión dedican 50% de su patrimonio a comprar bonos.
* Crecimiento del agujero fiscal: esta objeción es relativa. En principio, Cavallo está pensando en aplicar la ventaja sólo para quienes están en el sistema de capitalización, es decir que aportan a las AFJP. Por lo tanto, no abarcaría a los que se quedaron en el Estado, dentro del sistema de reparto. Incluir también a estos últimos tendría un importante impacto en las cuentas públicas.
* Pérdida de beneficios para los afiliados: como parte de la comisión que se paga a las AFJP, que representa cerca de 30% del aporte por mes, el afiliado tiene derecho a acceder a una cobertura ante caso de riesgo o invalidez permanente. Si la comisión baja a la mitad, implicaría perder también parte de ese beneficio.
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