4 de julio 2001 - 00:00

Después de la caída, bonos dan hasta 20%

Los bonos argentinos de menos plazo volvieron a ser ayer los más golpeados por la desconfianza de los inversores. La caída de precios llevó los rendimientos de los títulos de vencimiento próximo a niveles cercanos a 20% anual. Ante este deterioro, ayer se sucedieron reuniones en el Palacio de Hacienda para revisar los pasos a seguir en torno a la próxima licitación prevista de Letras de Tesorería (LETES) para el martes.

«Seguramente vamos a cambiar las condiciones, pero algo vamos a salir a buscar», explicó un alto funcionario del equipo económico a Ambito Financiero. «El problema -se sinceró- es que entre el feriado de los Estados Unidos (hoy) y el lunes próximo en la Argentina no habrá tiempo para que se produzca una mejora significativa en las condiciones de mercado.»

Aunque los funcionarios se tomarán hasta el viernes para tomar una resolución, es casi imposible que pueda avanzarse con la licitación programada de LETES a un año, por un monto de u$s 500 millones. Además, está prevista la renovación de otros u$s 350 millones en LETES a seis meses.

Las alternativas pasan por un achicamiento del monto total de la operación (u$s 850 millones) y también por un acortamiento de los plazos, ya que difícilmente se puedan pagar tasas razonables a más de 90 días.

Vencimiento

El problema es que están venciendo u$s 1.100 millones y es un monto muy elevado como para suspender totalmente la licitación.

Mientras tanto, ya se adelantaron las negociaciones con las AFJP para la colocación de un nuevo títulos por u$s 250 millones, aunque a través de la estructura de un fideicomiso integrado por bonos. Esta ingeniería financiera ya se utilizó en otras oportunidades y en Economía buscan aprovechar los fondos excedentes que tendrán los fondos de pensión por el pago del medio aguinaldo.

Aunque el compromiso sería asumido antes de finalizar la semana, el dinero recién ingresaría cerca de fin de mes.

El deterioro de los títulos argentinos desde fines de la semana pasada es notable. A corto plazo fue notable en los últimos dos días. El BONTE 2002, que vence en mayo del año que viene (es decir que su duración es levemente menor a un año) le estaba dejando ayer al inversor 19,60%, tras un fuerte derrumbe de su precio.

«El cierre adelantado del mercado estadounidense por el feriado de mañana (por hoy) salvó a los bonos argentinos de una caída mayor», se sinceró el director de un banco de inversión internacional.

El ataque sobre los bonos de corto plazo refleja claramente los nervios de los inversores ante la posibilidad de que la Argentina declare la cesación de pagos, un temor que no logró disipar el megacanje. Un informe de la consultora Maxinver explica que «la visión de fuerte incertidumbre o default sobre la Argentina vuelve a instalarse en el mercado, ya que se prioriza la tenencia de títulos de mayor plazo, que tienen precios más bajos».

Efectivamente, los bonos más largos también presentan alto rinde, aunque por debajo de los títulos cortos. Un Global 2017 presentaba ayer una tasa interna de retorno de 16,60 por ciento, mientras que para 2027 estaba en 15,15 por ciento.
La explicación para este fenómeno es que, al aumentar la percepción de un default, los inversores prefieren desprenderse de los bonos de menor plazo, que serían los primeros en entrar en una reestructuración.

La diferencia de rendimiento de los bonos argentinos respecto de los brasileños es notable. Por ejemplo, los títulos locales que vencen en el año 2003 lo hacen 680 puntos básicos (6,80 por ciento anual más) que los similares brasileños y los de 2005 tienen una diferencia de 485 puntos (4,85%). En cambio, en el Global 2027 esa brecha se reduce a sólo 100 puntos (1 por ciento anual).

Un informe que un banco extranjero distribuyó ayer entre sus clientes explicó que «la limitación de fondos es la única herramienta que tiene la administración central para conseguir un ajuste en las provincias. Sin embargo, se debería cuidar que la gobernabilidad no sea puesta en riesgo».

La cuestión de la gobernabilidad fue la que dominó ayer las conversaciones de los brokers y los llamados de inversores internacionales. Estos últimos desaparecieron súbitamente después de las 16 (hora local), ya que el mercado neoyorquino terminó temprano en vísperas del feriado de hoy, 4 de julio.

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