Ralph Cioffi y Matthew Tannin, los dos ex gestores de fondos de alto riesgo de Bear Stearns, esposados por los agentes
del FBI ayer en Nueva York, al ser acusados por fraude y conspiración.
Nueva York (EFE) - La fiscalía federal en Brooklyn acusó ayer de fraude y conspiración a dos ex gestores de fondos de alto riesgo (hedge funds) del banco Bear Stearns, quienes serían responsables por pérdidas de más de u$s 1.000 millones de los inversores.
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Ralph Cioffi, de 52 años, y Matthew Tannin, de 46 años, fueron detenidos ayer por la mañana en Nueva York como parte de una investigación federal sobre la crisis de las hipotecas de alto riesgo (subprime) en Estados Unidos.
Ambos enfrentan cargos de fraude en transacciones de activos financieros y de conspiración, mientras que Cioffi también está acusado por usar información privilegiada.
La fiscalía sostiene que en marzo de 2007 Cioffi y Tannin consideraban que los dos fondos que gestionaban «se encontraban en una grave situación y había riesgo de quiebra». Sin embargo, no alertaron a los inversores, con «la esperanza de que los fondos se recuperarían y que los ingresos y las reputaciones de los acusados permanecerían intactas», explicó ayer en conferencia de prensa el fiscal federal Benton Campbell.
«Los inversores de fondos de alto riesgo tienen derecho a confiar en aquellos a los que entregan su dinero», añadió Campbell, quien recordó que «la honestidad y el trato justo se encuentran en la base de esta relación de confianza».
Si Cioffi y Tannin son hallados culpables de los cargos que se les imputan podrían ser condenados a penas de hasta 20 años de prisión.
Entre las pruebas que maneja la fiscalía destaca un correo electrónico que Tannin envió a Cioffi en el que aseguraba que «el mercado de las hipotecas de alto riesgo tiene mala pinta» y que, si sus modelos internos son correctos, este mercado está «acabado», por lo que sugería cerrar los fondos de inversión de alto riesgo. Sin embargo, «los acusados hicieron creer a inversores y acreedores que, a pesar de los problemas en el mercado, los fondos continuarían generando beneficios», precisó la fiscalía.
El hecho de que los acusados tuvieran dinero invertido en esos fondos también daba cierta tranquilidad a los inversores.
Recomendación
En marzo de 2007, Tannin presuntamente recomendó a varios inversores que pusieran su dinero en estos fondos porque era «una buena oportunidad», y les aseguró que él mismo iba a invertir más dinero, algo que nunca hizo.
Por la misma época, Cioffi transfirió u$s 2 millones de los aproximadamente u$s 6 millones que tenía invertidos en uno de los fondos que quebraron a otro de Bear Stearns, sin revelar a los inversores esa operación.
Por este motivo la fiscalía acusa a Cioffi de manejar información privilegiada.
La abogada de Tannin, Susan Brune, declaró a la prensa que su cliente «es inocente» y que se ha convertido en «el chivo expiatorio» de la crisis crediticia.
El abogado de Cioffi, Ed Little, aseguró que «la crisis de las hipotecas de alto riesgo tomó a todo el mundo por sorpresa, incluidas la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro y a docenas de grandes instituciones financieras que han perdido hasta ahora u$s 300.000 millones en las mismas inversiones».
Paralelamente a la acción de la fiscalía, la Comisión del Mercado de Valores (SEC) de Estados Unidos ha presentado una demanda civil contra Tannin y Cioffi al considerar que «engañaron a sus propios inversores al ocultar de forma fraudulenta la extensión de los profundos problemas de los fondos».
El Departamento de Justicia (DOJ) y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos anunciaron ayer en Washington que han descubierto 144 casos de fraude en hipotecas a nivel nacional desde el pasado 1 de marzo y que 406 individuos han sido acusados de delitos relacionados con esas operaciones.
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