La recuperación económica en el tercer trimestre beneficiará también la propuesta para salir del default. Ocurre que la expectativa de crecimiento del PBI para el año próximo ya excede largamente 3%, lo cual le da un valor adicional al cupón atado al crecimiento que tendrán todos los nuevos bonos.
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Según las estimaciones de economistas, el «arrastre» para 2005 no bajará de 2%, y algunos aventuran que llegaría a 2,5%. Con lo cual, el incremento del producto superaría 4% fijado en el Presupuesto y -estimanpodría llegar sin demasiados inconvenientes a 5%, siempre que el contexto internacional acompañe.
Hasta ahora, el mercado le daba un valor prácticamente nulo a este cupón indexado por el crecimiento que tendrán los nuevos títulos. Sin embargo, ya es evidente que en 2005 recibirán un plus porque la actividad superará 3% estipulado como piso. Y se estima que también en 2006 habrá un pago adicional por este concepto. Las «unidades atadas al crecimiento» cotizarán por separado a los nuevos bonos (Par, Cuasi Par y Discount) y en Wall Street ya existiría interés de los fondos especulativos para quedarse con este cupón. La explicación es que lo podrían comprar a un valor bajísimo y luego apostar al crecimiento del PBI.
Según las estimaciones de los inversores, si la economía crece 5% en 2005, el gobierno debería pagar cerca de u$s 150 millones adicionales a los bonistas. Y tendría que dedicar otros u$s 150 millones de manera obligatoria a recomprartítulos emitidos en esta reestructuración.
Según lo establecido por el gobierno, y que será reconfirmado en el prospecto que se presentará ante la SEC, el monto de pago equivale a 5% del excedente del PBI dividido por el tipo de cambio promedio del mercado libre de pesos por dólares. El disparador del pago se produce cuando la tasa de crecimiento anual supera 3 por ciento. Otra mejora que se le aplicaría a este bono especial es que la jurisdicción legal no sería exclusivamente argentina, como se había dispuesto inicialmente.
De esta manera, en los cálculos de la quita, ésta puede reducirse. Claro que esto dependerá de las proyecciones de crecimiento que se realicen a largo plazo. Lo que es prácticamente seguro es que los bonistas recibirán un premio por lo menos durante los primeros dos o tres años.
Otro aspecto que puede tener un impacto favorable es la fecha de emisión que se les fijará a los nuevos bonos. Si se define que sea el 31 de diciembre de 2003, los títulos -que serán entregados recién a principios de 2005-habrán acumulado dos pagos de intereses. Esto implica una erogación del gobierno a favor de los bonistas cercana a los u$s 1.000 millones, que incluso podría tomarse como una suerte de pago inicial en efectivo.
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