Deuda en pesos: busca el Gobierno que no se pierdan reservas

Economía

"Hay una parte de la curva en pesos que está en algún sentido intoxicada", dijo el ministro. Habló de recuperar "soberanía monetaria".

El Ministerio de Economía tiene varios frentes abiertos. Mientras negocia con los bonistas externos la deuda bajo legislación extranjera, el cronograma de vencimientos de títulos que se rigen por ley local también generan grandes desafíos. La “última gran batalla” será la próxima semana, cuando venzan $130.000 millones del BoPoMo (o BoTaPo), que en su mayoría está en manos de ‘Pimco’, una empresa de inversión norteamericana. El ministro de Economía, Martín Guzmán, le dijo en exclusiva a Ámbito que buscan “una salida” de los inversores externos de los instrumentos en pesos “que no implique pérdidas de reservas”.

“La Argentina necesita recuperar su soberanía monetaria. Para acabar con el patrón de inestabilidad macroeconómica, de auges y caídas que por tanto tiempo ha caracterizado a nuestro país, necesitamos poder recuperar la confianza en nuestra moneda. Es un camino trabajoso y que requiere de esfuerzos persistentes, que toca recorrer si queremos tener una economía productiva y estable”, señaló el ministro. Guzmán remarcó que, cuando asumieron, se pusieron “como uno de los objetivos reconstruir lo que se conoce como la curva de rendimientos en pesos”. “Lo que se busca es poder generar instrumentos de ahorro y de financiamiento en pesos, y así lograr empezar a romper con la lógica dolarizadora que profundiza los desequilibrios estructurales del país”, analizó.

“Un primer paso fundamental en ese camino fue el de reconstruir el mercado de deuda pública en pesos. Es algo que viene funcionando bien”, evaluó. Pero Guzmán admite que un “problema” que enfrentan “es que hay una parte de la curva de pesos que está en algún sentido intoxicada”. La metáfora de la intoxicación fue utilizada por su secretario de Finanzas, Diego Bastourre, cuando anunció el canje de títulos en pesos por nuevos bonos en dólares, que se realizarán en tres subastas entre agosto y noviembre de este año por un total de u$s 1.500 millones. Guzmán remarca que esto “quiere decir que hay tenedores extranjeros de activos en pesos sin intereses en la economía real que no quieren estar allí, que entraron al país durante el gobierno anterior especulando con el carry trade, apostando a las ganancias de corto plazo, y quedaron atrapados”.

“Ni ellos quieren estar allí ni a nosotros nos sirve forzarlos a quedarse. El tema es que tampoco se les puede dar una salida que implique pérdida de reservas”, advirtió.

El ministro de Alberto Fernández señaló que “como parte del proceso de normalización de la curva de rendimientos de pesos, lo que anunciamos esta semana es que se harán durante el año tres subastas de 500 millones de dólares de los bonos en dólares que se emitirán en los canjes de deuda bajo ley argentina para que, quienes más apurados estén por irse, vayan a competir por esas promesas de dólares”.

“Así no perdemos reservas en este momento, le quitamos inestabilidad al frente cambiario, y limpiamos la curva de pesos de modo de poder seguir dándole más robustez al crecimiento de la demanda por activos en nuestra moneda, y podemos seguir el camino desdolarizador son presiones desestabilizadoras en este momento delicado”, finalizó.

El anuncio realizado ayer por la Secretaría de Finanzas tomó por sorpresa al mercado, que se preguntaba qué estrategia seguiría Economía frente al masivo vencimiento del 21 de junio. Por un lado, la decisión que anunció la administración nacional fue pagar por completo el BoPoMo, pero admitió que buscará la mayor cantidad posible de rolleo de esos pesos bajo la promesa de un canje futuro por nuevos títulos nominados en dólares. La dirección que tomó el equipo de Guzmán fue bien recibida por los analistas, que consideran que es una buena apuesta para “normalizar” la curva de rendimientos en pesos y además valoran positivamente que Economía ofrezca instrumentos de salida a inversores externos que pueden aumentar la presión sobre la cotización del dólar y, en particular, el contado con liquidación.

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