Deuda: traspié incrementó emisión y Economía revisa la estrategia

Economía

Tras renovar sólo el 65% de los pagos semanales, Guzmán volvió a pedir asistencia al BCRA. Para revertir el resultado, volverán las letras cortas y no descartan ofrecer más dólar linked.

El traspié de la primera colocación de deuda de agosto del Ministerio de Economía hizo crecer la emisión monetaria. El Banco Central tuvo que volver a asistir al Tesoro para cubrir el pago de los alrededor de $77.500 millones que vencieron la semana pasada y no lograron renovarse. Esos movimientos encendieron una luz amarilla para la estrategia financiera oficial que procura acotar la impresión de nuevos pesos para evitar recalentar las tensiones cambiarias en meses de por sí más volátiles por las típicas tensiones preelectorales. En ese marco, la Secretaría de Finanzas revisa la táctica que implementará en las próximas dos licitaciones del mes, en las que intentará revertir esa dinámica.

La asistencia financiera del BCRA al fisco para cubrir parte del déficit ya se había incrementado en julio. El mes pasado Miguel Pesce le giró a Martín Guzmán $180.000 millones en concepto de utilidades correspondientes al ejercicio 2020. El primer día hábil de agosto, el lunes 2, hubo una nueva transferencia de utilidades por $40.000 millones. En ese caso, el Tesoro utilizó los pesos en su totalidad para comprarle dólares de las reservas y cancelar compromisos con organismos internacionales. El más significativo fue un pago de intereses al Fondo Monetario Internacional por cerca de u$s350 millones. Así, la emisión para asistir al Tesoro se elevó a $550.000 millones en el acumulado anual.

Pero la cosa no quedó allí. Según supo Ámbito de fuentes al tanto de los movimientos, hubo otro giro en los últimos días de la semana que aún no se reflejó en los datos oficiales (salen con tres jornadas hábiles de rezago). Es que entre el jueves y el viernes cayó el mayor vencimiento de la segunda mitad del año por unos $224.000 millones de deuda en pesos, de los cuales Finanzas sólo logró renovar el 65% en la licitación del martes. Esto dejó un margen por cubrir de unos $77.500 millones. De acuerdo con las fuentes, el monto de la asistencia resultó algo superior a esa cifra.

Esto demostró, tal como se esperaba, que la segunda mitad del año será más desafiante para el programa financiero de Guzmán que consiste en cubrir el 60% de las necesidades del Tesoro con emisión monetaria y el 40% con nuevo endeudamiento en moneda local, bajo la premisa de que una mayor impresión de pesos sumaría presiones al dólar. Por la disciplina fiscal inicial y las abultadas colocaciones de Finanzas, el primer semestre cerró con cierta holgura y la asistencia del BCRA representó el 48% de las fuentes financieras, bien por debajo de la meta presupuestada.

En julio, ya con más vencimientos a cuestas, el fondeo neto en el mercado se desaceleró y Economía necesitó recurrir en mayor proporción a las utilidades del Central. Con todo, gracias al margen conseguido anteriormente, los primeros meses de 2021 acumularon un mix de financiamiento algo más equilibrado que el que plantea el Presupuesto: fue 56% emisión y 44% deuda.

Los primeros días de agosto generaron preocupación. Aunque cerca de Guzmán matizaron con que hasta el 31 de julio el Tesoro había utilizado alrededor del 50% del financiamiento previsto desde el BCRA para todo el año ($1,2 billones) entre adelantos transitorios y transferencias de utilidades.

En el gabinete económico reconocen que agosto y septiembre serán meses más exigentes, en los que el fondeo neto puede mermar. Al ruido que comienza a meter en el mercado el clima electoral, se suman vencimientos de deuda en pesos a refinanciar por unos $320.000 millones y algo más de $400.000 millones, respectivamente. Así, la intención oficial pasa por no desbalancear demasiado la composición del financiamiento del Tesoro en el tercer trimestre para después incrementar la proporción cubierta a través de las licitaciones de Economía.

En ese tren, este mes apuntarán a revertir el resultado de la primera colocación, que generó algunos debates dentro del equipo económico. Es que, más allá del elevado monto a refinanciar que se enfrentaba, en los distintos despachos atribuyeron el bajo porcentaje de rollover al menú de instrumentos ofrecidos en la subasta. En particular, a la falta de letras cortas a tasa fija, que en las licitaciones previas habían sido las más demandadas por un mercado dominado por el cortoplacismo que ya entró en modo electoral. Finanzas apostó a no sobrecargar más el perfil de vencimientos de los próximos meses y todos los títulos propuestos caducaban en 2022 y 2023, pero la respuesta de los inversores no fue la esperada.

Cada peso no renovado es cubierto por envíos del BCRA, que –producto de la política de prudencia monetaria definida por el Gobierno- luego debe reabsorber con la colocación Pases o Leliq. Esto hace que el stock de pasivos remunerados del Central continúe en alza y pague cada vez más intereses. En julio, por caso, creció 5,7% producto de la esterilización realizada para desacelerar la expansión de la base monetaria. Por eso, algunos funcionarios plantean que Guzmán debería convalidar tasas algo más elevadas y tomar del mercado una mayor porción de los pesos en circulación. Por el momento, el ministro concede leves subas graduales.

Por su parte, el equipo de Finanzas que encabezan Mariano Sardi y Ramiro Tosi revisa el combo de instrumentos que ofrecerá en la próxima colocación, el miércoles 18. “En la próxima buscaremos, con flexibilidad, los instrumentos que le sirvan a la estrategia del Tesoro y que sean atractivos para los inversores”, afirman en el Palacio de Hacienda, quienes consideran que el bajo rollover se debió al plazo de los títulos ofrecidos.

Así, regresarán las letras cortas y no se descarta continuar con los bonos dólar linked, que el martes captaron el equivalente a u$s456 millones. “Hubo más demanda de la que preveíamos. Seguramente en adelante sigamos ofreciendo de acá a diciembre, siempre que haya tasas convenientes para el Tesoro. También ayudan a disipar expectativas devaluatorias. Vamos a evaluamos los momentos oportunos”, señalaron fuentes oficiales.

Con ajustes en el menú, los funcionarios esperan poder captar los pesos no renovados la semana pasada y refinanciar los próximos vencimientos del mes (por más de $90.000 millones) en las dos licitaciones que hay por delante. En total, se trata de cerca de $175.000 millones. Si los consiguen, lograrían un roll over mensual del 100%. Para cerrar agosto con financiamiento neto, necesitarán juntar aún más.

Según datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso, de acá a la próxima licitación sólo vencen $1.703 millones de intereses del Boncer T2X3 y $471 millones del Bocon PR13. Por eso, será clave para recuperar terreno. En la última subasta del mes, pautada para el viernes 27, enfrentará compromisos por $46.965 millones de una Ledes y $45.722 millones de una Lepase que expiran el 31 de agosto.

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