Cuidado con armar un cepo “bobo”
Cuidado con armar un cepo “bobo”
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El periodista dialoga con Pablo Goldin, director de Macroview, quien advierte que de las últimas crisis es la que arranca con el menor nivel de reservas líquidas.
Periodista: ¿Qué tanto le preocupa el nivel de las reservas del BCRA?
Pablo Goldin: Afrontar una crisis cambiaria con un BCRA con menos de u$s7.000 millones de reservas líquidas (entre divisas, oro y DEG) es para preocupar a cualquiera. De las últimas seis crisis cambiarias, la de 2011 (cepo), de 2013 (devaluación Fábrega), 2015 (asume Macri), las dos de Macri de 2018 y 2019 y ésta, ésta es la que arranca con menos reservas líquidas, listas para usar y aguantar. Lo más parecido fue la transición de Cristina con Macri, en esa corrida (PASO 2015) había también unos u$s7.000 millones de reservas líquidas. Pero cuando asumió Macri encontró reservas netas negativas, o sea, en el ínterin el BCRA vendió dólares en el mercado para aguantar y pagar deuda pública con reservas no propias, es decir, tomadas prestadas de los dólares que estaban guardados como encajes de los depósitos privados en el BCRA. En aquel “momento no pasó nada” porque había una expectativa con el nuevo Gobierno. Hoy es totalmente lo opuesto, hoy es un Gobierno que casi arranca, está en su primer año, pero el rumbo es difuso, la política está enrarecida y hay un desaguisado fiscal y monetario de aquellos, la pandemia nos metió en un lío que no hay mercado cambiario que pueda soportarlo ni cepo ni nada.
P.: ¿Cuál es su opinión sobre las nuevas restricciones cambiarias?
P.G.: Apuntan a encarecer y trabar la demanda de dólares de la gente y las empresas. Son parte de un proceso interactivo de medidas que van a seguir viniendo. Irán viendo el día a día. Habrá que testear si alcanza para frenar por un tiempo las ventas de dólares del BCRA y la hemorragia de reservas; si serán necesarias más medidas, con qué premura, y los costos de haber profundizado tanto los controles. Porque pueden ser un paño frío o aceleran el desenlace cambiario. El Gobierno no quiere devaluar para evitar más inflación. Pero si el BCRA se pasa de rosca con los controles y no les da dólares a los importadores, puede haber un salto inflacionario por ese canal. Ahí sería un cepo “bobo”, peor el remedio que la enfermedad. Hasta que no se arregle el lío macroeconómico no hay controles que valgan ni experimentos cambiarios que sirvan. Cuando las brechas son tan altas es casi inevitable que la devaluación solo la reduce.
El periodista dialoga con el economista Hernán Hirsch, quien señala que la tendencia indica que vienen mayores controles y restricciones cambiarias, que no son la salida para la actual crisis.
Periodista: ¿Qué tan preocupado está por las reservas del BCRA?
Hernán Hirsch: Muy preocupado. Porque fundamentalmente el BCRA no ha logrado revertir una herencia de elevada fragilidad financiera que se ha venido agravando con el paso del tiempo y le va dejando cada vez menos margen de intervención cambiaria. La tendencia es hacia un mayor endurecimiento del control de cambios. Y no se logra salir de una situación de inestabilidad cambiaria.
P.: ¿Qué opina de las últimas medidas cambiarias?
H.H.: Dan la impresión de que buscan atacar el problema de la pérdida de reservas, pero no resuelven el problema de fondo que es el exceso de pesos que existe, que fue emitido inevitablemente por la pandemia.
P.: ¿Qué está viendo por el lado de los depósitos privados?
H.H.: Lo que se advierte es una normalización de la demanda de depósitos en pesos, en el sentido de que parecería que el fuerte crecimiento que se produjo con la pandemia pasó. Es decir, hubo un aumento inicial por motivo precaución y transaccional, aumento que ya se habría agotado -sería bueno que Economía sea consciente de esto y de la menor capacidad que tiene el Gobierno de financiarse con emisión-. Con relación a la demanda de depósitos en dólares, mientras que existan tipos de cambio múltiples y brecha cambiaria elevada, la demanda va a seguir siendo baja. Si a esto le sumamos incertidumbre, es muy probable que siga cayendo.