«Escuchame, Humberto (Roggero), estamos haciendo todas las gestiones posibles para evitar incidentes. Lo que el gobierno pretende es desalojar el sector y que la gente y los turistas puedan salir del país.» Palabras más, palabras menos, esto fue en esencia lo que anoche le dijo Fernando de la Rúa al presidente del bloque justicialista cuando la tensión aumentaba en Ezeiza. Pero, allí hay diputados», replicó Roggero. «No tienen partido», respondió De la Rúa. «Pero son diputados nacionales y yo voy a responsabilizar al gobierno de lo que pueda sucederles.»
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La conversación tenía un sentido, si se quiere político. Es que varios de los diputados que ayer acudieron a Ezeiza «para garantizar que no hubiera represión» se han ido o se están por ir de la Alianza. Tal es el caso de Marcela Bordenave, Eduardo Giles, María América González, Alfredo Bravo, Héctor Polino, Jorge Rivas y Oscar González.
Otro de los diálogos telefónicos interesantes en la jornada de ayer fue el que mantuvo la diputada frepasista María América González cuando se comunicó con el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, para solicitarle que habilitase el paso a los manifestantes que se encontraban detenidos a dos kilómetros de la entrada del Aeropuerto Internacional de Ezeiza por un fuerte cordón de efectivos de Gendarmería y de la Policía Aeronáutica.
«Chrystian, te pido que no corra sangre y dejá pasar a la gente», le decía voz en cuello la diputada frepasista mientras los medios registraban la conversación.
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