DIALOGOS DE WALL STREET
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Qué descuentos y promociones hay este domingo en Coto: ahorrá en las compras de hoy, 10 de mayo
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Boom exportador y efecto "aspiradora": la economía crece, pero no derrama
Quizás 18% era excesivo, pero 10% podría resultar mezquino...
G.G.: De acuerdo. Cuando usted vea una noticia terrible y un mercado capaz de absorberla habremos tocado fondo. Imaginaba que un NASDAQ en 3.000 puntos (1.200 puntos por debajo de su nivel a comienzos de setiembre y 2.000 puntos por debajo de los máximos absolutos en marzo) iba a proveer ese descanso pero no ha sido así.
P.: ¿Los precios de la Bolsa están incorporando una recesión en los Estados Unidos el año próximo?
G.G.: Con una probabilidad en alza pero todavía baja. Se ha recortado la expansión prevista de las ganancias por acción para todo 2001 de 19,1% (en octubre) a 12,6% ahora. Ese ritmo es más compatible con un aterrizaje suave que con una recesión.
P.: Pero las chances de un aterrizaje brusco han subido.
G.G.: Eso denotan los números. Mi impresión personal es que el riesgo era mucho más elevado cuando el NASDAQ cotizaba en 5.000 puntos, ardía la fiebre por Inter-net y el B2B, todos los flujos iban hacia la «nueva economía», el mercado demandaba una bajísima tasa de descuento a las empresas de alto crecimiento y la deuda en margen para comprar acciones había trepado más de 60% respecto de su nivel desde hace un año. Ese freno en seco que soportó el NASDAQ, y el viraje y la caída vertical (y las oleadas de llamados para reponer garantías y las ventas forzadas) que le sucedieron en marzo, en abril y en mayo -a mi modo de ver las cosas-ese «shock» tensó los riesgos de una fisura en el sistema financiero al máximo. Pero esta vez -a diferencia de la crisis rusa de 1998- no hubo un Long Term Capital.
P.: No sé si decir por suerte. La necesidad de rescatar a la flor y nata del sistema financiero de una mala decisión de crédito -el caso Long Term Capital- obligó a la Reserva Federal a rescatar a la Bolsa (a través de tres recortes sucesivos y rápidos de la tasa de interés) de una difícil encrucijada...
G.G.: El bull market puede morir de muerte súbita o de muerte natural. Estamos recorriendo el segundo camino. Pero son los primeros pasos. El NASDAQ ha retrocedido más de 40% desde los máximos de marzo, pero bien mirado el mercado ha perdido poco más de 8,9% en lo que va del año si uno se basa en una canasta amplia y variada de acciones como el Wilshire 5.000. La canasta de acciones financieras del SP acumula un avance de 13,8%. No creerá en un mercado bear o en una recesión hasta ver brotar sangre de allí.
P.: Los bancos se curan en salud. Explica la Fed que le dicen los bancos bajo su órbita que están restringiendo las condiciones para conceder nuevos préstamos...
G.G.: Desde 1998 que los bancos informan -cada trimestre-que están ajustando sus condiciones. Ello no ha impedido, por cierto, que el crédito bancario creciera 10,8% en los últimos doce meses terminados en octubre.
P.: Menos mal...
G.G.: Se puede verificar que los bancos tienen hoy menos exposición al riesgo de mercado que en 1998 cuando estalló Long Term Capital y en los meses posteriores cuando se vieron obligados a proveer el crédito que el mercado de capitales retaceaba. La caída del NASDAQ y la fuerte ampliación en los spreads de los bonos de empresas constituyen un shock mucho más potente (y persistente) que el que vivimos en 1998. Y los bancos, sin embargo, lo están navegando en mejor forma.
P.: Quizás haya menos exposición al riesgo de mercado, pero la cartera de préstamos es mucho mayor. Habrá otro tipo de frentes abiertos.
G.G.: No se puede negar. Créditos inmobiliarios, personales, préstamos directos a empresas... Allí se concentró la agresividad.
P.: ¿Qué pasa con esos préstamos?
G.G.: La cartera irregular -con números que datan del segundo trimestre-no muestra variaciones significativas. Del total de préstamos 2,12% se encuentra en situación irregular frente a un registro de 2,14% hace un año o 2,17% si uno se remonta dos años. Muy lejos del pico de 6,14% que se alcanzó en el primer trimestre de 1991 durante la última recesión.
P.: Sin embargo, la semana pasada Bank of America y First Union anunciaron --ambos- un fuerte aumento de previsiones para cubrir malos créditos.
G.G.: Si me pregunta la tendencia es fácil entender que hay pocos problemas cuando la economía crece 5%/6%. No tengo dudas de que a medida que baje la velocidad de crucero la cobranza será más complicada. Tengo entendido que los préstamos sindicados ya son un frecuente dolor de cabeza. Hay uno hecho a Sunbeam -son 1.500 millones de dólaresque origina el aumento de previsiones que usted cita.
P.: ¿Los bancos podrían desatar un «credit crunch», una contracción del crédito?
G.G.: Desde agosto se advierte que están pisando el freno. Es un proceso selectivo. El crédito a corporaciones es el caso extremo. Dejó de crecer en agosto. El saldo a fines de octubre es ligeramente menor que a fines de agosto y en las dos primeras semanas de noviembre ha retrocedido aun más. Todavía tenemos el resabio de la fase previa de dinero fácil y si uno mira doce meses hacia tras el nivel actual marca una expansión de 9,8%. No está mal. Pero eso es historia. Cuando las empresas deban renovar se van a encontrar con bancos más rígidos. Los mercados de capitales -ya sea la Bolsa o el mercado de renta fija-tampoco son receptivos. Para las empresas de mediana o baja calidad crediticia no habrá más remedio que moderar los planes de inversión...


