23 de noviembre 2000 - 00:00

DIALOGOS DE WALL STREET

(El periodista dialoga con un reconocido analista de mercados de un banco norteamericano de primera línea -personificado en Gordon Gekko, el protagonista de la película «Wall Street»- que da un panorama bastante inquietante para el futuro. Veamos.)

PERIODISTA: No hay paz. Ni descanso en el NASDAQ. La tormenta no cede desde setiembre.

Gordon Gekko: Todo setiembre, todo octubre y lo que va de noviembre. Y una misma única obsesión: qué pasará con las ganancias de las compañías... Una fijación que no permite que Wall Street levante cabeza. Es muy llamativo que no se intercale una recuperación, aunque sea, un breve recreo.

P.: Los números del tercer trimestre no resultaron muy distintos de lo esperado.

G.G.: No. Sin embargo, la preocupación se trasladó hacia delante. En julio se pensaba que las utilidades del cuarto trimestre del SP 500 (una canasta de 500 acciones) iban a crecer 18% en un año. A principios de octubre, esa estimación había bajado a 15,6%. Cerramos la semana pasada, con una expectativa de 10,7%. Son números que no conoceremos hasta bien avanzado enero. Para esa altura, no hay dudas, estaremos hablando de un aumento de un solo dígito.

P.: En la medida que las expectativas se derriten, en algún momento el mercado exagera.

Quizás 18% era excesivo, pero 10% podría resultar mezquino...

G.G.: De acuerdo. Cuando usted vea una noticia terrible y un mercado capaz de absorberla habremos tocado fondo. Imaginaba que un NASDAQ en 3.000 puntos (1.200 puntos por debajo de su nivel a comienzos de setiembre y 2.000 puntos por debajo de los máximos absolutos en marzo) iba a proveer ese descanso pero no ha sido así.

P.: ¿Los precios de la Bolsa están incorporando una recesión en los Estados Unidos el año próximo?

G.G.: Con una probabilidad en alza pero todavía baja. Se ha recortado la expansión prevista de las ganancias por acción para todo 2001 de 19,1% (en octubre) a 12,6% ahora. Ese ritmo es más compatible con un aterrizaje suave que con una recesión.

P.: Pero las chances de un aterrizaje brusco han subido.

G.G.: Eso denotan los números. Mi impresión personal es que el riesgo era mucho más elevado cuando el NASDAQ cotizaba en 5.000 puntos, ardía la fiebre por Inter-net y el B2B, todos los flujos iban hacia la «nueva economía», el mercado demandaba una bajísima tasa de descuento a las empresas de alto crecimiento y la deuda en margen para comprar acciones había trepado más de 60% respecto de su nivel desde hace un año. Ese freno en seco que soportó el NASDAQ, y el viraje y la caída vertical (y las oleadas de llamados para reponer garantías y las ventas forzadas) que le sucedieron en marzo, en abril y en mayo -a mi modo de ver las cosas-ese «shock» tensó los riesgos de una fisura en el sistema financiero al máximo. Pero esta vez -a diferencia de la crisis rusa de 1998- no hubo un Long Term Capital.

P.: No sé si decir por suerte. La necesidad de rescatar a la flor y nata del sistema financiero de una mala decisión de crédito -el caso Long Term Capital- obligó a la Reserva Federal a rescatar a la Bolsa (a través de tres recortes sucesivos y rápidos de la tasa de interés) de una difícil encrucijada...

G.G.: El bull market puede morir de muerte súbita o de muerte natural. Estamos recorriendo el segundo camino. Pero son los primeros pasos. El NASDAQ ha retrocedido más de 40% desde los máximos de marzo, pero bien mirado el mercado ha perdido poco más de 8,9% en lo que va del año si uno se basa en una canasta amplia y variada de acciones como el Wilshire 5.000. La canasta de acciones financieras del SP acumula un avance de 13,8%. No creerá en un mercado bear o en una recesión hasta ver brotar sangre de allí.

P.: Los bancos se curan en salud. Explica la Fed que le dicen los bancos bajo su órbita que están restringiendo las condiciones para conceder nuevos préstamos...

G.G.: Desde 1998 que los bancos informan -cada trimestre-que están ajustando sus condiciones. Ello no ha impedido, por cierto, que el crédito bancario creciera 10,8% en los últimos doce meses terminados en octubre.

P.: Menos mal...

G.G.: Se puede verificar que los bancos tienen hoy menos exposición al riesgo de mercado que en 1998 cuando estalló Long Term Capital y en los meses posteriores cuando se vieron obligados a proveer el crédito que el mercado de capitales retaceaba. La caída del NASDAQ y la fuerte ampliación en los spreads de los bonos de empresas constituyen un shock mucho más potente (y persistente) que el que vivimos en 1998. Y los bancos, sin embargo, lo están navegando en mejor forma.

P.: Quizás haya menos exposición al riesgo de mercado, pero la cartera de préstamos es mucho mayor. Habrá otro tipo de frentes abiertos.

G.G.: No se puede negar. Créditos inmobiliarios, personales, préstamos directos a empresas... Allí se concentró la agresividad.

P.: ¿Qué pasa con esos préstamos?

G.G.: La cartera irregular -con números que datan del segundo trimestre-no muestra variaciones significativas. Del total de préstamos 2,12% se encuentra en situación irregular frente a un registro de 2,14% hace un año o 2,17% si uno se remonta dos años. Muy lejos del pico de 6,14% que se alcanzó en el primer trimestre de 1991 durante la última recesión.

P.: Sin embargo, la semana pasada Bank of America y First Union anunciaron --ambos- un fuerte aumento de previsiones para cubrir malos créditos.

G.G.: Si me pregunta la tendencia es fácil entender que hay pocos problemas cuando la economía crece 5%/6%. No tengo dudas de que a medida que baje la velocidad de crucero la cobranza será más complicada. Tengo entendido que los préstamos sindicados ya son un frecuente dolor de cabeza. Hay uno hecho a Sunbeam -son 1.500 millones de dólaresque origina el aumento de previsiones que usted cita.

P.: ¿Los bancos podrían desatar un «credit crunch», una contracción del crédito?

G.G.: Desde agosto se advierte que están pisando el freno. Es un proceso selectivo. El crédito a corporaciones es el caso extremo. Dejó de crecer en agosto. El saldo a fines de octubre es ligeramente menor que a fines de agosto y en las dos primeras semanas de noviembre ha retrocedido aun más. Todavía tenemos el resabio de la fase previa de dinero fácil y si uno mira doce meses hacia tras el nivel actual marca una expansión de 9,8%. No está mal. Pero eso es historia. Cuando las empresas deban renovar se van a encontrar con bancos más rígidos. Los mercados de capitales -ya sea la Bolsa o el mercado de renta fija-tampoco son receptivos. Para las empresas de mediana o baja calidad crediticia no habrá más remedio que moderar los planes de inversión...

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