16 de mayo 2001 - 00:00

Diálogos de Wall Street

(El diálogo es con un influyente operador de la Bolsa de Nueva York, a quien se lo identifica como Gordon Gekko, en alusión al personaje que interpretara Michael Douglas en el film "Wall Street". El tema principal es el recorte de tasas dispuesto ayer por la Reserva Federal de los Estados Unidos y las señales de que las bajas en el costo del dinero podrían continuar. No obstante ello, tras las subas de las últimas semanas, las acciones deberían experimentar una corrección.)

Diálogos de Wall Street
PERIODISTA: La Fed se movió de acuerdo con el guión que recita desde comienzos de año. Medio punto de baja en Fed Funds y otro tanto en la tasa de descuento.

Gordon Gekko:
Greenspan, esta vez, no defraudó ni siquiera las expectativas más optimistas.

P.: Los Fed Funds, tras este quinto recorte, ya reposan en un nivel de 4 por ciento.


G.G.:
Así es.

P.:Y hay más bajas en el camino.


G.G.:
Por lo menos es lo que promete el comunicado que acompañó la decisión de la Reserva Federal.

P.: Todo en el comunicado sugiere que la Fed no ha terminado aún su tarea.


G.G.:
Ese es el mensaje explícito de la Fed. Esa es la novedad, no la baja de tasas.

P.: Lejos de lo que usted pensaba, la Fed piensa mantener su enfoque agresivo.


G.G.:
Me queda muy claro que persiste un sesgo a la baja.

P.: Nos quedó claro a todos.

G.G.: Pero sobre todo, hay que observar el extremo celo que exhuma el comunicado. La Fed no quiere dar la impresión de estar desconectando el respirador. Me parece que la Bolsa y, desde ya el NASDAQ en primerísima fila, son los destinatarios de este guiño.

P.: ¿Cuándo es la próxima reunión de la Fed?


G.G.:
Fines de junio. Es un cónclave de dos días que culmina el 27. Si hay algo que retocar, se sabrá en esa fecha.

P.: ¿Cómo sigue la película?


G.G.:
El comunicado dice que la inflación permanecerá contenida. Las tasas largas se permiten dudar ante tal afirmación. La tasa de 10 años de bonos del Tesoro se ubica por encima de 5,50%. Supo, en enero, fluctuar por debajo de 5 por ciento.

P.:Y la tasa de 30 años, por caso, se encamina a 6 por ciento.


G.G.:
Es un quiebre significativo. Que data de fines de marzo/principios de abril. Greenspan puede bajar las tasas cortas pero las largas ya no se mueven en línea. El efecto de los recortes ya no se transmite de manera uniforme. No caben dudas que la potencia de los recortes es sensible-mente menor que a comienzos de enero.

P.: Sin embargo, el alivio que provoca la baja de tasas cortas no es desdeñable.


G.G.:
No lo discuto. La pregunta es si no resulta una dosis excesiva. No es sencillo estimar la tasa de interés real. Pero, bien medida, la inflación probablemente se aproxima ya a 4%. La tasa de interés real no debe ser significativamente distinta de cero. Y la economía no está en recesión.

P.: Convendrá echar un vistazo, mañana (por hoy), al informe de costo de vida.


G.G.:
Más allá de un número individual, que promete ser alto, lo que importa es la tendencia nítida a la suba. Y que la Fed convalida por más que la minimice en las palabras de su comunicado. El mercado de bonos no está tan cómodo. Tenemos por delante un nuevo incremento en los precios de la gasolina.

P.: Bajará el costo de la calefacción, suben las naftas. Quizás en el balance final no sea muy distinto.


G.G.:
La idea era que la suba en la energía fuera un evento transitorio, ¿se acuerda? Pero persiste. Será la segunda temporada de manejo con alzas en la gasolina. La baja de tasas, el prometido recorte de impuestos, es lo que permite financiar esas subas.

P.: Con alguna colaboración del cartel petrolero.


G.G.:
La OPEP existe. No puede obrar como si no existiese.

P.: ¿Alguien más se queja? El dólar resiste bastante bien.


G.G.:
Mire los propios futuros de Fed Funds. No cierran la puerta a una nueva baja antes de julio pero aun así los contratos que vencen en marzo próximo ya apuntan a un escenario en el cual la Fed no sólo interrumpe el camino bajista sino en el que, lisa y llanamente, sube las tasas. A un entorno de 4,5 por ciento.

P.: No lo sabía.

G.G.: Es bueno saberlo. Son límites que los mercados comienzan a esbozar. Que la Fed puede perforar. No son un vallado en el sentido estricto. Pero si esos límites no se corren, y el estímulo prueba ser excesivo, finalmente terminarán prevaleciendo.

P.: Nos queda claro el escepticismo de los tenedores de bonos. Pero qué piensa que pasará con las acciones.


G.G.:
Mi impresión es que estamos en un brete. No veo mucho potencial de suba después de un rally muy potente -mucho más que el que observamos en enero-y sobre todo bastante duradero, también superior en extensión al de enero. Los precios de las acciones apuestan a una mejoría en los balances hacia el tercer o cuarto trimestre. De alguna manera están vacunados contra la debilidad de la primera mitad del año. Pero aun así deberán atravesar la temporada habitual de advertencias que se avecina.

P.: Los famosos warnings que emiten las empresas. Los anuncios anticipados que buscan amortiguar el impacto de las malas noticias.


G.G.:
Eso es. Le repito: hay una tolerancia construida para absorber las malas nuevas corrientes, las referidas al presente trimestre. Pero la clave reside en lo que las empresas comiencen a anticipar en relación con el resto del año.

P.: Se entiende que la Fed provea un «seguro de baja de tasas» a través de su promisorio comunicado.


G.G.:
Es una manera de facilitar la digestión de probables malas noticias. Sí. Con todo, una corrección en Wall Street me parece más que madura.

P.: Respetando los valores mínimos que ya vimos.


G.G.:
Eso es lo que uno podría llamar el escenario medianamente optimista.

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