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18 de septiembre 2019 - 00:00

Diálogos de Wall Street

¿Qué hará la Fed tras la nueva realidad del petróleo? ¿Sigue con la baja de tasas? ¿O entra en modo pausa? Gordon Gekko nos responde.

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Disidentes. Esther George y Eric Rosengren, dos dentro del Comité de la Fed que no apoyan la política preventiva de baja de tasas.

Periodista: Recuperamos la paz en el comercio, y los mercados acusaron una mejoría ostensible. Hasta que estalló, y no es una metáfora, el mercado del crudo. Un ataque con drones destruyó la mitad de la capacidad de extracción de Arabia Saudita, 5% de la producción mundial, de buenas a primeras. ¿Qué cambia tras el ascenso de los precios del barril? ¿Tendrá la Fed que alterar sus planes? ¿Puede seguir bajando las tasas de interés?

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Gordon Gekko: ¿Es un cambio temporario o permanente? No es fácil discernir su carácter de antemano. El daño es importante. Es un shock negativo de oferta. Por cierto, no se cura con la medicina de la Fed. Sí, con precios más altos y elasticidad de producción (un rasgo de la era del shale).

P.: Un banco central puede bajar las tasas, imprimir dinero, comunicar una visión (forward guidance), pero no producir más barriles de crudo. ¿Qué hace ante la disparada de los precios de la energía? ¿Nada? ¿Mantiene su política de baja de tasas? ¿No facilitaría así un proceso de propagación de los aumentos de precios? ¿Sería prudente apretar el botón de pausa hasta corroborar la magnitud del fenómeno?

G.G.: La credibilidad del régimen inflacionario es clave. No es el primer shock adverso. Inclusive, muy poco tiempo antes de Lehman Brothers y su colapso, bajo el influjo de la teoría del “peak oil” vimos llegar el precio del barril a 130 dólares y si algo se pudo comprobar fue que, mientras los precios relativos cambiaron de manera drástica, la inflación (el proceso subyacente) no se alteró.

P.: Me está diciendo que acorde con la experiencia, la Fed puede seguir, como un canal de TV, con su programación habitual.

G.G.: El anclaje de las expectativas es sólido. Y el problema de los bancos centrales es que la tasa de inflación es demasiado reducida y sistemáticamente no logran cumplir sus metas de inflación. La Fed, por caso, no alcanza su objetivo de 2% (de manera sostenida) desde 2012.

P.: La Fed está en plena reunión. Y debe pronunciarse mañana (por hoy). Se descontaba un recorte de tasas de un cuarto de punto. Sin embargo, tras el ataque de los drones, crece la opinión de que podría abstenerse y preferir mantener las tasas sin modificaciones.

G.G.: Es lo que sugieren los contratos de futuros con una probabilidad de 52% cuando una semana atrás era de 8% (y un mes atrás, cercana a cero).

P.: ¿Y entonces? No todos comparten su visión de “business as usual”.

G.G.: De movida sabemos que dentro del comité que decide hay dos disidentes (Rosengren y George) que no apoyan la política preventiva de baja las tasas.

P.: Con menos razón ahora. Y quizás puedan conseguir más apoyos. Y hasta torcer el destino que parecía estar escrito.

G.G.: Yo separaría la paja del trigo. Obra una distensión en la disputa por la política comercial entre EE.UU. y China, el BCE de Mario Draghi se embarcó en un paquete de estímulo generoso que incluye la vuelta de la expansión cuantitativa, y en verdad la política monetaria se está relajando en todas partes. Wall Street y los mercados internacionales dan fe de una mejoría notable. Hasta ahí es una historia. ¿Será que la Fed se da por hecha y se corre a un lado? No creo. La baja prometida se cumplirá. Eso sí, Powell nos va a recordar que se trata de un ajuste de mitad de ciclo. En otras palabras, no esperemos mucho más.

P.: Un semana atrás, antes de la convulsión petrolera, los futuros convalidadan el escenario que usted describe asignándole un 92% de probabilidades de ocurrencia. Pero ahora las chances bajaron a 47%. Es decir, los drones también impactaron aquí.

G.G.: No lo niego, pero no me parece justificado por el petróleo en sí. De paso le digo que hoy hubo un chispazo en el mercado de REPO y todas las tasas se desbordaron (pero es un tema técnico puntual). Sabemos que la Fed quería recargar el matafuegos convencional, y por eso se abocó a nueve subas de tasas de interés. Le duele en el alma tener que bajarlas por la intrepidez de las decisiones de Trump. En ese marco, ¿no habrá encontrado la excusa perfecta para interrumpir la faena? Esa es la duda de los futuros. Yo diría que si la paz comercial persiste, los mercados se van a tranquilizar y la economía seguirá su marcha. Si volvemos a confiar en que la vida del ciclo continúa, esta baja de tasas será la última.

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