Periodista: Jerome Powell fue muy transparente. La Fed está preparada para elevar las tasas más rápido, y para llevarlas más alto, que lo que tenía pensado. Lo hará si los indicadores repiten la pujanza de enero.
Periodista: Jerome Powell fue muy transparente. La Fed está preparada para elevar las tasas más rápido, y para llevarlas más alto, que lo que tenía pensado. Lo hará si los indicadores repiten la pujanza de enero.
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Gordon Gekko: Powell expuso ante los legisladores, pero, de paso, les habla a los inversores. La inflación debe aterrizar sí o sí. Y todo lo que pueda estimularla debe agachar la cabeza también. No es solamente la inflación.
P.: El viernes conoceremos la generación de empleo de febrero. Los 517 mil nuevos puestos de enero encendieron una alerta. ¿Qué se espera?
G.G.: El consenso estima que se crearon 200/225 mil trabajos netos.
P.: No es un número para despreciar, aunque supone una merma pronunciada con respecto a enero.
G.G.: Medio millón de empleos es una cifra fuera de escala. En este contexto, digo, después de un viaje raudo de la tasa de fed funds de 450 puntos base. No lo esperaba nadie. No se puede repetir. La Fed volvió a endurecer su discurso, pero no está pensando tampoco en un doblete. Un halcón, el gobernador Waller, que preparó una presentación especial sobre la fortaleza inesperada de los datos de enero, deja entrever la sospecha de que se haya tratado de una aberración, un problema en la medición.
P.: De acuerdo. Pero, ¿y si el mercado laboral nos vuelve a sorprender con otro despliegue rotundo de energía?
G.G.: El medio millón de nuevos puestos de enero y el medio punto de inflación minorista obligaron a desempolvar la posibilidad de un aumento de tasa de 50 pbs. Ya estaba acordado en el seno de la Fed moverse con retoques de un cuarto de punto. Nos lo explicó Patrick Harker, de la Fed de Filadelfia. En detalle. Nos recordó, de paso, que la hoja de balance sigue en proceso de reducción.
P.: El endurecimiento cuantitativo.
G.G.: Tal cual. Por esas razones, la semana pasada, Raphael Bostic, titular de la Fed de Atlanta, reveló que aun con esa información exuberante prefería aferrarse a la estrategia pactada. Ahora bien, si febrero es un calco de enero, el banco central no se va a quedar atrás. La decisión debe tomarse el 22. La inflación al consumidor se conocerá la semana próxima. En un caso extremo, con un mal número de inflación, se podría discutir una suba de 75 pbs y se podría aplicar.
P.: No es lo que hoy está en la mente de Powell.
G.G.: No, no lo está. Pero sí le recuerdo que cuando se estrenó la variante de dar un salto de tres cuartos de punto tampoco lo estaba.
P.: ¿No?
G.G.: La data obligó a jugar fuerte. Una pésima lectura de inflación. Y fueron los mercados los que llegaron a esa conclusión por su cuenta. Porque la Fed ya estaba en el período de “silencio de radio” en el que ningún personero puede hablar, en la antesala misma de la reunión.
P.: ¿Qué es lo que el banco central tiene hoy en la cabeza?
G.G.: La agresividad del discurso está calibrada, creo yo, para una situación en la que los indicadores se moderan con respecto a enero, pero siguen siendo demasiado efervescentes para el gusto de la Fed. Las medianas de inflación fueron muy elevadas. Es una señal incómoda porque revela una difusión amplia que no se esperaba y puede ser difícil de domesticar. Si no se recortan, los méritos de ir por medio punto estarán justificados. Powell, a su manera, abrió el paraguas.
P.: Después de escucharlo a Raphael Bostic y su firme defensa de la suba de un cuarto de punto, los futuros se inclinaron por esa alternativa. Pero Powell es quien define.
G.G.: Bostic, Bullard, Mester. Todos ellos comunicaron con mucha intensidad. Ninguno de ellos integra la rotación del comité de mercado abierto. Ninguno vota pero nos mostraron el debate. El gobernador Waller nos recordó que, a esta altura, después de la fuerte suba de tasas que ya se realizó, el banco central decidirá en función de la evidencia que arrojen los indicadores. Dos subas de un cuarto de punto están al caer para completar el recorrido hasta llegar a la tasa terminal prevista en diciembre. Si la evidencia es exuberante tendremos medio punto de suba y una tasa terminal más alta en el nuevo mapa de puntos que se publicará el 22. Powell subrayó esta faceta. Los futuros entonces creen hoy que la suba de medio punto tiene 66% de probabilidades. Pero lo ajustarán con la data. Y los mercados, gracias a toda esta gimnasia de la comunicación, deberían ser capaces de soportar cualquiera de los dos escenarios. Lo que queda afuera es el caso extremo. La Fed no lo planteó. Si ocurre será porque la data lo mete por la ventana.
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