Periodista: China está de vuelta en la primera plana. La economía retomó la senda del crecimiento vigoroso. Se expandió 4,5% en el 1° trimestre. Más que lo esperado y más que el resto.
Diálogos de Wall Street
China sorprende con su crecimiento. ¿Cómo talla en el tablero, Gekko?
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Gordon Gekko: ¿Es el crecimiento más robusto en un año? Sí. ¿Sorprende? No. El abandono de la tolerancia cero al covid explica el viraje. ¿Es más que lo esperado? Se estimaba un aumento del 4%. La variación trimestre a trimestre fue del 2,2%, calculada sobre cifras previas que fueron revisadas. No muy distinta de las expectativas.
P.: Beijing fijó un objetivo de crecimiento del 5% para 2023. Debiera ser factible superarlo con este ritmo de arranque, ¿no?
G.G.: Correcto. No es una vara muy exigente. Y tampoco es la obsesión de la política económica como lo era en el pasado. Una expansión entre 5,5% y 6% pareciera hoy un desempeño accesible. En el 2° trimestre, debido a una base deprimida de comparación, el crecimiento registrado será bastante más elevado. Quizás 7,5% / 8%.
P.: ¿Podemos pensar que, China sea la locomotora que haga la diferencia? ¿Es una carta que justifica la fe que exhiben las Bolsas en un futuro mejor, cuando las penurias presentes sugieren otro destino?
G.G.: Los titulares son engañosos. La realidad es más modesta. Del lado de la demanda los números son muy buenos. Las ventas minoristas de marzo crecieron 10,6% cuando se proyectaba 7,5%. Y las ventas de vivienda, 7,1% (vs 3,5%). La mayor sorpresa fue el salto de 14,8% interanual de las exportaciones, que revela la regularización de atrasos en el cumplimiento del inventario de pedidos de compra más que un flujo proporcional de nuevas órdenes. Y siempre tenga en cuenta que la magnitud de las cifras se infla por el nivel bajo de comparación.
P.: ¿Y qué es lo que no está firme?
G.G.: Se esperaba un aumento de 4,4% de la producción industrial y arrojó 3,9%. Hubo caída de dos dígitos en la producción de semiconductores y teléfonos móviles. Las importaciones cayeron los tres primeros meses del año. A un ritmo superior a 10% en enero y febrero, aunque se moderó a 1,4% en marzo. Es un cuadro dispar, con muchos reacomodamientos.
P.: No hay nada que sugiera una recesión...
G.G.: Nada. Esa era la dinámica de la tolerancia cero al covid. El año pasado la economía apenas se las arregló para crecer 3%, muy lejos de las “tasas chinas”. Sin restricciones sanitarias es otro cantar.
P.: China es una carta fuerte para que el mundo evite un aterrizaje brusco. ¿No debería traccionar una visión global más favorable? ¿Puede ser una bujía que encienda más a Wall Street?
G.G.: Sí. Pero ya se facturó. Tampoco es una novedad. El cambio se produjo sobre el filo de 2022. Xi Jinping ni siquiera mencionó el tema de flexibilizar los encierros en el XX Congreso del Partido Comunista en la segunda quincena de octubre. Y el 12 de diciembre la estrategia ya había sido desmantelada. Sin decir agua va. Bastaron las protestas que surgieron al ver el Mundial de Fútbol de Qatar con las hinchadas multitudinarias, eufóricas y sin barbijo. ¿Cuánto trepó la Bolsa de Shanghái con la liberación? 10%. ¿Y desde entonces? 15%. ¿Cuánto subió hoy con la noticia del PBI? 0,23%. Y Hong Kong cayó 0,6%.
P.: La mejora está en los precios.
G.G.: Es así. En parte, por una sutileza. Si los números hubieran sido desalentadores, las autoridades estarían presionadas para intervenir y suministrar más estímulo. Como fueron positivos, esa expectativa se planchó. China hizo una contribución importante para la lucha contra la inflación el año pasado al encerrarse por el covid. Ahora aportará al crecimiento. Como no tiene inflación, si se atasca, la política económica podrá allanar los obstáculos. Así, China hoy podría pesar más como riesgo inflacionario, pero tampoco. No procura crecer a toda costa como antaño. Por eso la OPEP recortará su producción de crudo. No está segura de que la demanda china alcance para sostener las cotizaciones.
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