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9 de abril 2026 - 00:00

Diálogos de Wall Street: el endeble cese al fuego entre EEUU e Irán trae alivio a los mercados

EEUU e Irán acordaron un cese de fuego agónico y transitorio sobre bases muy precarias y que, en su primer día, no se cumplió del todo. ¿Es el fin de la guerra, Gordon Gekko? ¿Ya pasó lo peor? ¿Cómo entender la reacción de los mercados?

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Gordon Gekko da su opinión sobre las amenazas de Donald Trump a Irán y la reacción de los mercados.

Periodista: Estados Unidos e Irán llegaron a un acuerdo de último minuto. Sin negociar entre sí sino a través de un interpósito país: Pakistán. Dónde iba a haber destrucción hay un cese de fuego, en principio, por las próximas dos semanas. Dónde existía temor rige un alivio. Los mercados se anticiparon y acertaron un pleno. ¿Es el fin de la guerra?

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Gordon Gekko: Presumiblemente. Aunque todavía haya que disciplinar a los díscolos.

P.: La tregua es frágil, ha dicho el vicepresidente JD Vance.

G.G.: Sí. Es una solución precaria. Pero lo que es sólido es el deseo del presidente Trump de salir de este infierno que él mismo creó sin que nadie lo obligase. Y no menos sólida es la voluntad de Irán de retener el control del estrecho de Ormuz, que es otro de los diez puntos que Trump aceptó tomar en consideración.

P.: Terminar la guerra es posible si EEUU e Irán satisfacen sus reclamos mutuos. Washington presentó una lista de quince puntos y Teherán, otra de diez. Lo que parece imposible es darle la luz verde a los 25.

G.G.: Seguro. Pero la clave son los dos aspectos que le mencioné. Trump puede salir de la trampa y cantar victoria. Irán, que no tiene adónde ir, puede evitar más destrucción, quedarse con el control de Ormuz y también cantar victoria.

P.: Todos ganan.

G.G.: Israel es el único que no canta victoria. Pero Trump, ya en la segunda semana del conflicto, advirtió que no podía cumplir la promesa de un cambio de régimen en Irán. Este es el Plan B o C. Y ofrece una rampa decorosa de salida a tiempo.

P.: ¿Es el camino a una paz duradera?

G.G.: Eso es exigir demasiado. Había que elegir entre una fase de destrucción bélica y una tregua posterior, o esto. Esto es la tregua directa, con el ahorro de la escala previa de destrucción. Todo está prendido de alfileres. Y, aun así, según lo que uno lee, costó mucho convencer a las partes.

P.: Ese es el mérito de Pakistán.

G.G.: De Pakistán y de quienes estuvieron detrás. Se puede citar a Egipto y Turquía, pero, fundamentalmente, a Arabia Saudita (que tiene un acuerdo de defensa mutua con Paquistán) y China, que aportó su ascendiente sobre Irán, una contribución vital para sentarlo en la mesa. Y, "last but not least", al vicepresidente Vance, que acercó la posición de los EEUU y le dio letra a Islamabad.

P.: China tiene un interés directo. Peligraban sus fuentes de abastecimiento de energía si la guerra recrudecía y arrasaba con la infraestructura de producción.

G.G.: Correcto. La región debió hacerse cargo de apaciguar la situación para evitar males mayores. Nadie tenía más en juego.

P.: ¿Cómo cree que seguirá la historia?

G.G.: Lo imposible ya se consiguió. Aquí hay una salida elegante para EEUU e Irán. Cualquiera de los dos puede arruinarla en el momento que desee. Fuera de ese pequeño detalle, lo primero es evitar que sea un tercero el que la estropee.

P.: Trump deberá contener a Netanyahu.

G.G.: Como lo hizo en junio del año pasado después de la operación Martillo de Medianoche. Le llevó 24 horas.

P: Irán sigue restringiendo el pasaje por Ormuz.

G.G.: Y sigue habiendo misiles y drones que surcan los cielos. Irán tiene un sistema descentralizado de defensa. No hay una única línea de mando. E Israel intensificó su ofensiva en Líbano. Si es por falta de voluntad, la guerra continuará. Si se trata de falta de disciplina, llevará un día o dos finalizar las hostilidades.

P.: Irán señala que ha habido varias violaciones de lo acordado. Trump dice que Irán no tendrá derecho al enriquecimiento de uranio. Pero ese es el punto sexto del decálogo iraní.

G.G.: El cese de fuego en el Líbano es el punto uno del decálogo iraní. Y Netanyahu dice que no está incluido en el arreglo. Y golpeó hoy con más fiereza que nunca. El problema es que hay contradicciones evidentes, y graves, entre los 25 puntos que se someten a la negociación. Se pueden obviar y tratar de resolver más adelante. O se pueden enfatizar y demandar que se aclaren ya. En definitiva, este acuerdo precario es a voluntad. Basta que una de las dos partes (EEUU e Irán) no lo acepte, para volver a fojas cero.

P.: Usted decía que una solución que le permitiese a Irán retener el control de la navegación en Ormuz era una derrota geopolítica crucial de EEUU.

G.G.: Es así.

P.: ¿A Trump no le importa?

G.G.: Los mercados festejan. A Trump no le importa. Veremos los términos que arroje la negociación. Pero la tregua es solo el reconocimiento de esa derrota, no es la derrota en sí. Lo que fracasó es la guerra, no la paz que se negocie a partir de ahora.

P.: Antes de la guerra, la libre navegación por Ormuz estaba pacíficamente aceptada por todos.

G.G.: Sin peajes ni restricciones. En línea con lo que establece el derecho internacional, la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Eso se perdió. En los hechos, Irán tiene el control. Dejará pasar a todos los buques por ahí por dos semanas, pero pretende el cobro de un peaje. Y Trump acepta discutirlo en la mesa de negociación, aunque la industria petrolera ya pegó el grito en el cielo.

P.: ¿Cree que la recuperación de los mercados será duradera? La guerra dejará secuelas profundas. Los pozos que se cerraron en los países del Golfo, sin contar los que fueron destruidos, demandarán varios meses de trabajo antes de volver a entrar en producción.

G.G.: No hay dudas. Los mercados miran hacia delante. Tienen derecho a sentir alivio. Pero el barril cuesta 95 dólares. A principios de año valía 60-65 dólares. La crisis de la energía no se resolvió. El daño está hecho. El alivio se justifica porque la destrucción podría haber sido mayor. Pero, no volveremos a la situación pre-guerra en este terreno.

P.: Y, sin embargo, la Bolsa está lista para retomar el mercado bull.

G.G.: Lo que no mata, fortalece. Si en el momento más complicado, Wall Street no consideró seriamente un escenario de recesión, es lógico que ahora que se despeja el horizonte, quiera probar cuán lejos puede avanzar.

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