Es conocido que las PyMEs son generadoras de empleos en todo el mundo, excepto en nuestro país, donde día a día son sistemáticamente destruidas, ya que las mismas por carecer de un «lobby» eficiente son sometidas a los avatares y a los vientos políticos de turno. Basta observar cómo se «premiaron» a las grandes empresas a quienes se les pesificaron sus deudas, mientras que a los tenedores de títulos públicos dolarizados se le pesificaron los mismos y como si lo expresado no fuera suficiente, a las empresas importadoras se les dolarizaron sus deudas con el sistema financiero, sin importar si las mismas son grandes empresas anteriormente beneficiadas, o bien, PyMEs que importaron bienes de capital, insumos para industria, partes de maquinarias, provisiones al Estado, o de cualquier tipo de elementos necesario para el desenvolvimiento de una empresa globalizada.
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Estas empresas, a quienes se les pesificaron sus acreencias, se le multiplicaron por cuatro sus deudas, ¿podrá algún iluminado funcionario político creer que estas empresas PyMEs podrán sobrevivir a semejante colapso financiero? ¿Cómo podría soportar este desfasaje una empresa que está agravada por una profunda recesión?
Innumerables son los recursos de amparo presentados ante la Justicia por deudores a quienes a la vez que les fueron pesificados sus depósitos y títulos en dólares, se les castigó severamente dolarizándole sus deudas. Existen ya fallos que dictaminaron que se debían pesificar deudas originalmente contraídas en dólares con organismos internacionales (caso Banco Interamericano de Desarrollo) que fueron gestionadas para comprar maquinarias o encarar obras públicas.
• Intersectorial
Con la finalidad que las deudas de las PyMEs sean pesificadas al igual que las otras, se creó en la Ciudad de Buenos Aires una Intersectorial de empresas, ([email protected]) consiguiendo apoyo institucional de numerosas cámaras, quienes peticionaron ante diversos organismos y funcionarios que se contemple esta particular discriminación, ya que en principio se había adoptado el criterio de la pesificación para «tutelar lo social» y posteriormente se vio desnaturalizado el Decreto 214/2002 y la Ley 25.561 donde se ordenó al PE disponer medidas para disminuir el impacto producido por la modificación de la relación de cambio a las personas de existencia ideal, que mantuvieran con el sistema financiero deudas nominadas en dólares, (le indica reestructurar $ 1 = u$s 1 deudas de PyME en origen inferior a u$s 100.000).
De no encontrarse una solución a corto plazo las complicaciones serán numerosas y variadas, por un lado el Estado a mediano y largo plazo deberá hacerse cargo de las sentencias que emanaron de la Justicia Federal, con el consiguiente perjuicio económico; por el otro, la mayoría de las empresas involucradas ya cancelaron sus producciones y con seguridad no podrán continuar con la mismas, pues no sólo no podrán afrontar las viejas deudas sino que no podrán contraer nuevas, y, obviamente se continuarán cerrando negocios, industrias, empresas PyMEs en general con los consiguientes despidos y pérdidas de puestos de trabajo.
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