Los próximos balances que mostrarán las principales empresas argentinas presentarán una curiosidad: el doble impacto de cuanto sucede con el dólar. Si despega fuerte la moneda norteamericana -es lo sucedido en 2002-, las empresas venden más, exportan, pero por haberse endeudado en el exterior, ven incrementado su pasivo. Al revés, si el dólar baja, facturan menos, pero pasan a tener menores cargas por la deuda. La semana próxima lo mostrarán los balances de las cotizantes en la Bolsa. Algo parecido le pasa al gobierno, que le gustaría ver despegar al dólar para recaudar más impuestos como las retenciones. Salvo que la inflación se dispararía.
Salió del billete de 20 dólares y no entiende bien qué pasa en la Argentina. Pero, Andrew Jackson también tuvo lo suyo. Popular, autoritario, personalista, tenía verdadero odio por el dinero. Se le dio por cerrar el Banco Central, y hasta prohibió el papel moneda, desancadenando la «crisis de 1837», (que le endosaron a Nicholas Biddle, presidente del banco). Como por aquí, digamos...
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