Para Jorge Avila, la Argentina está en medio de un dilema entre el interés del gobierno de Estados Unidos y el interés de Wall Street. En diálogo por radio "América", el economista del CEMA explicó que Washington debe decidir si ayuda a los bancos que están expuestos en la Argentina o si les da una lección a quienes toman posiciones riesgosas.
PERIODISTA: El presidente Bush, en medio de sus vacaciones en Texas, dijo algo bastante tremendo de la República Argentina. Dijo: «Bueno, cumplan y vemos», ¿no es cierto? Mientras tanto, el Fondo no tomó ninguna determinación; no se conoce la decisión del Fondo Monetario.
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Jorge Avila: Yo creo que finalmente va llegar ese salvavidas. Probablemente, no sea tan elevado como habíamos presumido; tal vez, sea en el orden de unos 6 mil millones de pesos, por todo concepto. Y quizá también, se active una línea de préstamos contingentes que se había firmado en la época de Pedro Pou con grandes bancos internacionales por unos 2.000, 2.500 millones de pesos para reforzar las reservas del Banco Central. Toda esa plata, la plata del Fondo y la de los bancos, sería para fortalecer la posición del Banco Central y que éste ayude a la liquidez de los bancos que tienen depósitos de la gente; así, este lado del problema queda resuelto. Ahora, en cuanto a las dificultades que está enfrentando la segunda línea del Ministerio de Economía, que está toda allá, en el Fondo Monetario Internacional, y las declaraciones de Bush, son bastante comprensibles.
El problema que hay en Estados Unidos es que ese país es presa de un dilema con respecto a los países emergentes; en particular, un país como la Argentina, que no ha cumplido lo que prometió en julio y luego prometió en mayo. Es decir, la Argentina garantizó para los desembolsos del blindaje una ley de reforma previsional que luego fue debidamente sepultada. Luego, la Argentina había propuesto, allá por noviembre, una desregulación profunda e importante del sistema de obras sociales, cosa que entusiasmó al Fondo Monetario Internacional, y eso también está debidamente sepultado. Así es que eso, de alguna manera, a ellos los tiene un poco incómodo.
Pero, fundamentalmente, el drama o el dilema que hay en Estados Unidos está entre Washington y Wall Street; hay dos posiciones allá claramente diferenciadas y enfrentadas. Por una parte, está Wall Street, que tiene sus bancos muy expuestos a la región y que quieren un salvamento por parte del Fondo Monetario Internacional que, a su vez, toma plata del gobierno de los Estados Unidos para que la Argentina pueda pagar sus deudas y, de esa manera, ellos no sufran una pérdida de capital importante en sus balances.
Esa es la posición de Wall Street, ¿verdad? Una posición que, lógicamente, representa los intereses banqueros y financieros de Estados Unidos. Y, por otra parte, está la posición de Washington. Allí están los políticos, y los políticos representan al pueblo norteamericano... Representan, básicamente, a los contribuyentes.
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