«Qué garantía tenemos de que una ley así baje la tasa. Esto debería ser un acuerdo con los gobernadores y juntos desde ahí empezar a diseñar algo que debe tener su origen en el Senado y que se demuestre que es ventajoso. En el debate de la delegación de facultades perdimos ese tema. Si no se puede, no se puede.» Así Horacio Pernasetti, presidente del bloque radical, definió ayer las perspectivas de aprobación de la ley de crédito público en Diputados que permitiría garantizar deuda con bienes del Estado y la recaudación de impuestos.
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También recordó que casi todas las provincias terminaron embargando su coparticipación como garantía de deuda, «pero todavía siguen pagando tasas de 18%», dijo.
Los problemas se agrandan aún más dentro del Frepaso: «El proyecto del Ejecutivo tiene un alto grado de inviabilidad política. Aprobarlo podría producir que entremos en una espiral que no tiene salida. Después de esto va a venir otra idea. Van a decir: 'Como los compromisos que tiene la Argentina son en dólares y los impuestos se compran en pesos, qué garantía nos dan, demos un pasito más, dolaricemos'», volvió a insistir ayer Darío Alessandro, el jefe del bloque Alianza.
Pero, más allá de las protestas actuales, el dilema que hoy tiene el gobierno es analizar los tiempos posibles de tratamiento. Es decir si la férrea oposición que hoy se ve dentro del propio oficialismo puede conjugarse con una necesidad que hoy todavía nadie reconoce: tener la garantía de recaudación a tiempo para el lanzamiento del megacanje de bonos. Muchos legisladores prevén que en pocos días les caerá del cielo el viejo dilema que plantea Cavallo al Congreso cuando necesita la aprobación de una ley: es esto o el caos.
En el Senado la cuestión sería más simple: los senadores se reunirán hoy con los gobernadores peronistas en el Consejo Federal de Inversiones para definir la estrategia a seguir con el tratamiento de la ley y escuchar las órdenes que bajen los caciques provinciales. A esa reunión también asistirán las cabezas del bloque PJ de Diputados. Pero ya se descuenta una aprobación de los senadores casi a libro cerrado, acompañada de alguna nueva concesión que conseguirán las provincias.
Ayer el tema también estuvo presente en la reunión entre un grupo de diputados aliancistas y Fernando de la Rúa. Rafael Pascual, Rodolfo Rodil, Mario Negri, Jesús Rodríguez, Alessandro y Pernasetti discutieron con el Presidente un grupo de proyectos que se quieren impulsar en el Congreso, como la creación del organismo de control de empresas privatizadas, la nueva Ley de Desarrollo Regional, un nuevo proyecto de desregulación de obras sociales y otro para regular el funcionamiento de las empresas de medicina prepaga. Además, le informaron a De la Rúa que si el Senado no avanza mañana con la reforma política, los diputados comenzarían a debatir uno propio, pero incorporando la posibilidad de un referéndum.
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