Diputados aprueba hoy superpoderes
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Eduardo Camaño, presidente de la Cámara de Diputados, escucha ayer explicaciones de Carlos Snopek, encargado de Presupuesto y Hacienda, durante el comienzo del largo debate por el Presupuesto nacional 2005.
El rechazo del radicalismo arrancó con Miguel Angel Giubergia: «Si en 2002 y 2003 se votó el Presupuesto respetando la ley de Administración Financiera, hoy no podemos aceptar que se otorguen estas facultades que ponen en grave riesgo la calidad institucional de la Argentina».
Alberto Natale, del Interbloque Federal, consideró que el Presupuesto «es una autorización para recaudar todo lo que se pueda y gastar todo lo que alcance. Con los superpoderes, el jefe de Gabinete puede hacer de goma el Presupuesto», graficó claramente.
• Dibujo
Claudio Lozano ya se había sumado al rechazo desde la presentación del proyecto y ayer lo ratificó: «Es un verdadero dibujo, las proyecciones no se condicen con la realidad y tienen inconsistencias profundas. Es un verdadero mamarracho».
El arista Adrián Pérez comparó el proyecto con los votados durante el gobierno de Carlos Menem: «Expresa la matriz heredada de la década de los '90. La delegación de facultades hace que este presupuesto sea una expresión de deseo», atacó.
El proyecto contempla recursos por $ 82.105 millones y en la distribución se disponen $ 44.939 millones para gasto social, $ 10.052 millones para servicios de la deuda y $ 2.255 millones de pesos para universidades nacionales.
Sin duda, el punto más complicado es la delegación de facultades a la Jefatura de Gabinete. Es un artículo clave que el gobierno necesita para completar el esquema de manejo de fondos que consagra en este proyecto y que es similar al que utilizó durante 2004: sobreestimar gastos y subestimar recursos para luego, en la ejecución real, contar con fondos extra de libre disponibilidad. Para realizar esto hace falta que el gobierno esté autorizado -artículo 11- para ejecutar gasto de capital como gasto corriente y llevar a cabo todos los ajustes que permitan incorporar los fondos extra. Es decir, modificar todo el Presupuesto.
De hecho, casi todos los sectores de la administración pública y organismos que visitaron a los diputados tuvieron una queja en común: los fondos asignados en las partidas alcanzan sólo hasta fin de octubre de 2005. Desde ese momento harán falta los superpoderes para reasignar fondos, siempre a través de un decreto presidencial o resolución del jefe de Gabinete, sin respetar los límites de la Ley de Administración Financiera del Estado ni la de Responsabilidad Fiscal.


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