¿Direct TV de Murdoch por $ 50 mil millones?
-
Conseguí tu Smart TV por menos de $199.000 con esta oferta durante mayo 2026
-
La deuda global quebró un nuevo récord histórico en marzo y ya supera el 300% del PBI mundial
La difusión de la potencial adquisición abrió polémicas en torno al monopolio que tendría del Mundial 2002 de Corea-Japón y, a la vez, hizo surgir una cantidad de empresas interesadas en DirectTV, que buscarían terciar en el negocio, entre ellas Walt Disney, Microsoft, Sony y General Electric.
Advertencia
A nivel local, el interventor del Comité Federal de Radio-difusión (COMFER), Gustavo López, afirmó que «si ese Mundial no se transmite en directo por TV abierta y gratuita directamente no se va a ver», en referencia a los contratos que estableció DirectTV por lo derechos de los certámenes de 2002 y 2006, por los que pagó 400 millones de dólares.
López descartó que se pueda implementar el sistema «pay per view» (pago para ver) basándose en la polémica Ley 25.342, sancionada el 11 de octubre pasado y promulgada el 3 de noviembre, que establece que los derechos de transmisión televisiva de encuentros de fútbol donde participe el seleccionado argentino, o sea los organizados por la FIFA, la Confederación Sudamericana de Fútbol (CFS, la Copa América) o el Comité Olímpico Internacional (COI, Juegos Olímpicos) deberán ser comercializados garantizando la transmisión gratuita y en directo de los encuentros a todo el territorio nacional.
El funcionario sostuvo que en dos meses se comenzará a elaborar la reglamentación de esa norma legislativa, donde se piensa incluir la participación como parte interesada a DirectTV.
Esta actitud del COMFER surge precisamente cuando, según directivos de canales del interior del país, el organismo oficial se apresta a poner en marcha el cuestionado decreto de necesidad y urgencia, impulsado por el monopolio «Clarín» para beneficio de sus empresas Artear-Canal 13 y Radio Mitre SA, que permitiría establecer repetidoras de los canales y formar cadenas nacionales de TV y radio, destruyendo los medios regionales y el federalismo informativo, y volver a repartir frecuencias de FM otorgando las de primer nivel al holding de Noble-Magnetto.



