Disputa entre el gobierno y concesionarios por peajes
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Cavallo ideó la fórmula de ajustar la compensación según la tasa Libor, lo que también era contrario a la ley de convertibilidad. Pero lo mismo ocurrió con los ajustes por precios de EE.UU. que tuvieron todos los demás contratos de concesión.
Hasta que apareció la noticia este fin de semana, el Ministerio de Planificación a cuyo cargo está la relicitación de las rutas, no había mencionado esa deuda como condición para presentar la oferta económica el próximo viernes. De hecho, de los 23 consorcios que están precalificados, 10 están conformados por accionistas de los actuales concesionarios, o son directamente los mismos consorcios.
• Denuncia
Aunque la fuente omitió dar cifras apelando a que se está en período de negociación, la suma reclamada por el Estado rondaría los 200 millones de pesos. Las concesionarias pueden optar, según ese vocero calificado, por comprometerse a efectuar la obra o bien utilizar las garantías que el Estado tiene en caución. Si no hay acuerdo entre la unidad y las compañías antes del viernes, éstas no podrían presentar la oferta económica ese día. Asimismo, las concesionarias deben resignar expresamente a todo reclamo posterior al Estado para presentar la oferta.
Según la fuente de Planificación, la denuncia de la Oficina Anticorrupción podía seguir su curso en forma paralela, pero no era en principio motivo para prohibir la presentación de la oferta. En el mismo sentido, el tema no fue mencionado por el secretario de Obras Públicas, José López, cuando se presentó la semana pasada ante un plenario de comisiones de Diputados.
Como en otros asuntos, no queda claro si realmente el Presidente decidió activar los reclamos judiciales a las concesionarias; si se trata de una presión para forzar el cierre de los contratos; o de un problema que tiene su origen en el conflicto del Correo. En apariencia, si el gobierno se decidiera por la acción judicial, tendría el problema de cuestionar actos administrativos anteriores, lo que podría ser legalmente vulnerable, a lo que se sumarían los reclamos que los concesionarios podrían hacer y no harían, si se los deja participar en la nueva licitación.



