La plaza cambiaria no ofreció aspectos de relieve en un marco de negocios tranquilo y mínimas oscilaciones en las cotizaciones del dólar que no alcanzan para generar un clima proclive a la intermediación con divisas.
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En las principales agencias de cambio del microcentro porteño el dólar al público se movió en un rango de 4,015 pesos para la compra y 4,055 para la venta, con un máximo de hasta 4,06 en algunas pantallas.
Entre bancos, financieras y casas de cambio o en el segmento mayorista el billete estadounidense se operó a 4,03 pesos (-0,02%) y en los mercados a futuro se convalidó un precio de 4,059 pesos (-0,12%) para los contratos que vencen a fin de mes.
La moneda común europea, el euro, avanzó a $ 5,49 comprador y $ 5,60 vendedor.
De tal manera que el segundo bimestre del año comenzó sin cambios significativos en la evolución ni en la tendencia que viene exhibiendo el dólar desde mediados de febrero pasado.
"La estrategia oficial apunta a un acopio de reservas con bajo impacto en el tipo de cambio, cuyo deslizamiento continúa lenta pero invariablemente, en un contexto de marcada tranquilidad y sin perturbaciones", opina el analista Gustavo Quintana.
Según los expertos, la tranquilidad cambiara se mantiene y no da signos de alterarse bruscamente, sobre todo teniendo en cuenta que el inicio del ciclo de liquidación de los grandes exportadores augura un flujo de ingresos que asegura un fluido abastecimiento de divisas.
"En el horizonte no se ven alternativas de cambios en el desarrollo del mercado y todo daría la impresión que continuaría bajo la batuta del Banco Central sin mayores ni menores inconvenientes", opina Carlos Risso, de Zonabancos.
En el mercado cambiario los operadores sostienen que el grueso de divisas proveniente del sector exportador llegará recién a finales de marzo y se expandirá con fuerza entre abril, mayo y junio.
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